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 Jugando al gato y al ratón

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Sylvie Francés
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MensajeTema: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 3:27 am

Ah, sábado por la mañana. Refrescante sábado. Entre pitos y flautas, Sylvie ya llevaba casi dos meses en Bucarest. Le había costado hacerse migas y un hueco. Algúnos seguían mirándola mal. Otros, simplemente habían aceptado su presencia y la saludaban al pasar. Y otros, y tal vez los más -o menos- afortunados, habían caído bajo las garras de los denomiandos "APost-it", que en cristiando vendría a ser "Antentados Post-it". Unos se lo tomaban a broma y negaban con la cabeza al verlos pegados en la pantalla del monitor, otros, nada más entrar en su oficina, gritaban un "¡FRANCÉS!", haciendo que esta sonriese desde su oficina mientras se tomaba el café matutino. Pero las cosas seguían su curso, y ver por la calle taxis con pequeños papelitos amarillos y rosas pegados en la puerta se había vuelto algo habitual.

La noche anterior tras terminar el trabajo, Didier y Sylvie habían ido a tomar unas copas, y así habían acabado decidiendo que hoy entrenarían juntos en el gimnasio. Desde que había llegado a Bucarest, había estado en el gimnasio de la comisaría un par de veces, ya que ciertamente no habían tenido mucho tiempo libre del cual disfrutar. Si no era aquí , era allá, y sino, en el más allá.

Hoy, Sylvie había cambiado sus habituales ropas para vestir un simple chándal negro y una camiseta de tirantes del mismo color, con el pelo recogido en una coleta alta. No se le daba mal el combate, aunque en cuanto a fuerza se tratase, Syl estaría siempre en desventaja. Pero el ser bajita le daba una mayor movilidad y rapidez de movimientos, empleando su jodida puntería. Por el contrario, Didier era todo lo contrario. Alto y grande -comparado con ella- que la duplicaba en fuerza, y con golpes certeros. Ciertamente, sería una mañana prometedora.

Cuando entró en el gimnasio con la botella de agua en la mano y una toalla blanca al rededor de los hombros, él ya estaba en el gimnasio esperando. Llegaba pronto, ya que habían quedado a las 9:00am y todavía quedaban cinco mintuos para la hora planeada.

-Qué chico tan madrugador y aplicado -murmuró con una sonrisa.


Última edición por Sylvie Francés el Jue Mar 04, 2010 8:42 pm, editado 2 veces
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Didier Chicot
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 4:26 am

Dos meses, dos largos y jodidos meses lejos de su París natal, de su familia y amigos. Le resultaba extraño, porque salvo ese detalle, creía haber encontrado las nuevas riendas de su vida.
En Bucarest había conciliado el sueño de nuevo, no del todo ya que todavía se desvelaba incontablemente por las noches, pero si que conseguía pegar ojo durante más de dos horas seguidas. Su vida aquí se centraba básicamente en el trabajo, sin tener oportunidad de experimentar nada más, y en Sylvie, su compañera... Era triste admitir que la única amistad que tenía era la pesada que se sentaba día tras día a su lado en la oficina y la que tenía pegada al culo cuando salía a la calle en misión oficial, pero así era, ella se había convertido en su mejor amiga -su única amiga- a la cual había cogido mucho cariño.
Y eso le dolía, porque muchas de las cosas que hacía con ella las hacía con Phillipe. Ella, por decirlo de algun modo, se había convertido en el remplazo de su antigo compañero, de su amigo, de su hermano.

En comisaría la cosa le iba mejor. Ya casi no tenía que soportar el marcaje en corto de los demás agentes rumanos. Tanto los nativos del lugar como los dos franceses se habían amoldado bien a la situación -en el dicho estaba: "no es necesario comprender lo que vives para inmiscuirte"-, Vlãsic seguía dándoles caña, pero al nivel de todos los demás.

Aquella mañana, antes de las nueve en aquel sábado, Didier estiraba encima del ring situado en el centro del gimnasio. Aquel sitio era cutre, de paredes calizas casi caídas y aparatos de musculatora roídos por el óxido, pero tenía su encanto. Él personalmente acudía un par de veces por semana para ejercitar su cuerpo, que si no fuera por el ejercicio físico, estaría demacrado por el estilo de vida que llevaba el detective. Era la forma que tenía de destilar sus pulmones carcomidos por el tabaco y el increible nivel de alcohol que ingería a diario -por no hablar de la cafeína-.
Como cada vez que iba a aquel lugar, su atuendo era diferente al que llevaba en los pisos superiores del edificio. Cambiaba los vaqueros y la camisa por unas calzonas deportivas y una camiseta de manga corta ceñida al cuerpo. Los pantaloncitos llevaban el escudo de su equipo del alma, y la parte de arriba, blanca, era sencilla.

Pero ese sábado era especial. Porque tenía una cita.

-Que chica tan mona. ¿Vienes a hacer aerobic, encanto?- masculló jocoso, guiñándole un ojo y dando un par de saltitos sobre la lona.

Sin mediar palabra, se acercó a una de las esquinas del ring, donde un pequeño equipo portatil cd descansaba. Se agachó para manipularlo, dándole al play para que sonara una sutil melodía.

-Como en casa. Allons-y!-

Procedió a colocarse los guantes de boxeo y el protector, haciéndole señas para que se acercara de una vez.
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Sylvie Francés
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 5:07 am

-No me gusta el aeróbic, ricura -le contestó empleando su mismo tono de voz -Demasiado simple y aburrido. -sonrió al ver que tenían una cadenita de música. No estaba ahí el resto de los días que ella había venido al gimnasio. ¿La habría traido él? qué detalle. Dejó la botellita de agua en la entrada del gimnasio y se llevó la toalla consigo, que tras entrar en el ring pasando entre las cuerdas laterales, la dejó colgada en una de las esquinas.
Antes de cojer los guantes y ponérselos, se dedicó unos minutos a calentar. Estiró los brazos, las piernas, he hizo unos ejercicios básicos para el movimiento del cuerpo, mientras que era consciente de las miradas que Didier le dedicaba, ya con los guantes puestos.

-¿Qué? -preguntó divertida al ver que esperaba sin hacer nada, con una mirada que a Syl le parecía que decía "¿Lo haces lentamente para irritarme?" -A diferencia de otros, yo he llegado a mi hora.


Finalmente, Sylvie terminó los ejercicios de calentamiento y tras ajustarse la coleta, se acercó a la esquina del ring, donde se colocó el protector en los dientes y los guantes. Bien. Chocó ambos guantes, el uno contra el otro tras ponerselos. Dió unos saltitos, y un que otro golpe al aire, haciendose de nuevo con el deporte. Una vez estuvo preparada, se colocó en frente suya y comenzó a dar pequeños saltitos, para ir entrando el calor.
El boxeo siempre había sido un deporte que le gustaba, ya que en la vida cotidiana, una no muy normal como las suyas, que digamos, podrían ser de mucha utilidad. Bueno, podrían. Lo era. Miró a Didier de frente, concentrandose en él. Más que en darle, primero tendría que asegurarse en que el no la diera a ella, lo que debido a su tamaño, no debería ser muy dificil, pero, ¿quién sabía? Didier era un buen luchador.

-¿Listo? -preguntó.


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Didier Chicot
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 5:38 am

El diablillo francés hizo un comentario sobre el aerobic típico de ella, ¿y luego se atrevía a preguntar porque la consideraban uno más? Didier rió, chasqueando la lengua y moviendo sus hombros arriba y abajo para relajarnos mientras negaba con la cabeza.

-Tú tómate tu tiempo, tenemos todo el día- le dijo bromista cuando vió que la chica necesitaba un calentamiento previo correcto y leeento. Se estiró de varias maneras, hacia izquierda y derecha, en horizontal y vertical... Llegando a una postura que él no pudo omitir: dándole la espalda, intentaba llegar con la punta de los dedos a la punta de los pies, mostrandole al hombre su trasero en compañía de sus largas -en comparación a su tamaño- piernas estiradas.
Había momentos en que Didier salía de su empanamiento constante y veía en todo su esplendor que la compañera que tenía era una mujer bastante atractiva. Aquel, era uno de esos momentos.

Puso los ojos en blanco esperando a que después terminara de ponerse los guantes, el protector... y acercarse a él dando saltitos y ganchos al aire. Le resultó cómico verla así, imaginándosela jugando a la Wii.
Pero no la subestimaría. Tal vez si no la conociera, si lo hiciera, pero aquella dama frente a él había derribado a moles que duplicaban su peso sin siquiera recibir un golpe, y Dios sabía que los otros lo habían intentado.

-Siempre, y lo sabes- era su manera de decir que estaba listo.

Chocó sus dos puños con los de ella para empezar, y no se demoró en lanzarle un par de directos suaves para tantear a su contrincante. Derecha, derecha, derecha, izquierda; derecha, derecha, derecha, izquierda. Rápidos y suaves combos destinados a ser parados sin dificultad, comprobando el nivel.
Pero sin previo aviso, lanzó su pie horizontalmente al costado de ella en una fugaz patada. La tiró al suelo, con más dolor en el orgullo que en el propio golpe.

-¡Oh! ¡perdona!- se tapó la boca con un guante y arqueó los ojos imitando despieste -¡Se me olvidó decirte que esto no era boxeo!-
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Sylvie Francés
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 6:23 am

off: que bien me han venido las clases de taekwondo estos años, jo jo.

Sylvie esquivó sin dificultad los primeros golpes que Didier le lanzó, pero luego fue sorprendida por una patada la cual, al no ser esperada, la dio de lleno tirándola al suelo. Completamente desconcertada, murmuró un "ayaiyai" frotándose la zona golpeada. ¿Qué bicho le había picado? sin embargo no tarda en dar su explicación... haciendo que a Syl le hierva la sangre. ¡Lo despedazaba ahí mismo! ¡Lo desgarraba y le arrancaba la piel a tiras! entrecerró los ojos mientras se ponía en pie, torpemente debido a los guantes, y le fulminó con la mirada.

-Ah ah, te vas a enterar de lo que es bueno, pellizca cristales -en un abrir y cerrar de ojos Sylvie se había descalzado y se hizo crujir el cuello. Alzó los brazos y los bajó de nuevo en un rápido movimiento, preparándose, y comenzó saltar, mirándole a los ojos en todo momento, dándole a entender que no se iba a librar de una buena, o al menos, de que iba a devolversela. Pero a ella no le gustaban las directas. Más bien le gustaban los combos. Y eso fue lo que hizo.

Cuando se hubo acercado, le lanzó un ap chagui(patada frontal), dejándo la planta de su pie a escasos centímetros de su rostro, mostrándole el control que mantenía. Obviamente, sus manos se habían movido para parar ese golpe, pero su objetivo no era ese. Con la pierna apoyada en el suelo, en el mismo segundo, aprovechando que había dejado desprotegido su estómago y sus laterales, recogiendo la pierna que segundos antes había tenido en el rostro, hizo un mondollyo chagui (una patada con giro, dada por detrás), impulsándose con el pie apoyado en el suelo, y girándo sobre sí misma para asestarle una rápida y seca patada en estómago -no todo lo fuerte que podía, obviamente, no estaban ahí para matarse-, pero si lo suficiente para dejarle sin respiración unos segundos y hacerle perder totalmente el equilibrio hacia atrás.

-Quien ríe el último ríe mejor, piltrafilla
-si no iban a boxear, en las artes marciales no la podía nadie. Desde pequeña, como habreis podido comprobar, había recibido clases de taekwondo, deporte que siempre le había llamado la atención. Ciertamente, hubiera sido mejor para Didi su lo hubiera dejado en boxeo. Pero la había picado, provocado, y ella se la había devuelto con creces.
Y así se pasaban todos los días. La vida diaria de estos dos era así. Parecían constantes partidos de tenis, lanzándose pullas y demases, siempre, amistosamente.

-Venga, venga, jugemos a las artes marciales, pequeño. A ver quien esconde más proezas -le incitó.
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Didier Chicot
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 2:27 pm

Didier soltó una carcajada escueta, un jeeeejeje cómico y juguetón, mirando como Sylvie se lamentaba tendida sobre la lona. Saltó un par de veces sobre el sitio, cambiando la posición de sus pies en un juego de piernas -más vistoso que útil- levantando las manos enguantadas hacia arriba en señal de que era el campeón invicto.
-Venga, enseñame lo que es bueno. Te lo suplico.-
La había cabreado, eso era evidente. Con promesas de que se las pagaría, Syl se reincorporó con cara de pique -esa que gastaba cuando él se tiraba una semana recolectando los postit que dejaba en comisaria para hacer una bola de papel gigante y tirársela al cogote cuando menos se lo esperaba- y con maneras de cumplir su palabra.

El detective se colocó en guardia, alzando un puño a la altura de su mentón para protegerse la cara y el otro enguardia con el pecho. Hundió la cabeza en los hombros y se agazapó, con una sonrisa iluminada en el rostro.

Ella no se hizo de esperar, y en cuanto tuvo oportunidad, se impulsó para lanzarle una patada directa a la cara. Él, raudo, apartó el pie sin dificultad dándole un palmetazo para desviarlo a un lado. Se dispuso a contratacarle, pero ella sabía muy bien lo que hacía. Didier contempló como una peonza giraba en sus narices y le colocaba una patada en el estómago -parte desprotegida por haber atendido a la cara-.

-¡Uuumfff!- soltó en un suspiro antes de trastabillar hacia atrás y caer de bruces contra el suelo donde antes Sylvie se encontraba. Ahora le tocaba a él morder el polvo. Apretó los dientes sacudiendo la cabeza, frotándose con la mano enguantada el estómago para que el picor desapareciera. -¿Quién ría el último? Pero si me estoy riendo ahora!- no podía aguantar la risa, aún tendido en el suelo, mirando la cara de pique de su compañera, siempre tan competitiva.

Se levantó tomándose su tiempo, colocando una mano tras su espalda lamentándose de los achaques de la edad -totalmente exagerados, solo para provocar la sonrisa de su amiga-.
-Venga Bruce Lee, ten piedad conmigo-
Recuperó la compostura y adelantó un pie para arremeter con un gancho de su puño izquierdo. Ella lo equivó inclinándose hacia atrás, y también esquivo los dos directos de mano izquierda y la vuelta del gancho de derecha. Volvía a repetir fórmulas de golpes de boxeo, como antes le hizo, pero sin utilizar ahora las piernas -todavía-. Cuando ella le contratacaba con puñetazos y patadas depuradas -resultado de seguir estrictamente el estilo aprendido del taekwondo- él se los contrarrestaba con los antebrazos, codos, rodillas y espinillas, parándole los golpes. Ella era elegante y él rudo. Cualquiera que viera el espectáculo disfrutaría del combate.
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Sylvie Francés
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 3:41 pm

-¿Piedad? ¿Qué es eso? -preguntó con una sonrisa mientras le veía ponerse en pie de nuevo. Volvió a arremeter contra ella sin perder ni un minuto de su tiempo, y ella volvió a esquivarlos. A pesar de que era rápido y más fuerte que ella, Syl era más veloz. Ciertamente no había peleado así con nadie desde hacía años, ya que en francia todos acababan rendidos tras la primera patada, por lo que solía entrenarse ella solita con el saco, los guantes y a patada limpia. Y Didier era bueno. Eso le gustaba. Eso prometía, y, por supuesto, no se aburría.
Además, debería andar un ojo, Didier no parecía de esos a los que debía subestimarse.

A veces le preocupaba el hecho de que fuera demasiado fuerte, pues cuando le lanzaba los puñetazos podía escuchar el sonido del aire tras casi rozar su rostro. ¡Este podía literalmente desgraciarla! claro que, no se lo iba a permitiar.

Sylvie calculó mal la distancia con la que esquivó uno de los puños de Didi, por lo que este le golpeó fuertemente en el hombro, haciendo que sisease y contraatacase. Se acercó y con un "kyaaa", le lanzó dobles
(pues eso, dobles) en los laterales con el empeine. Derecha, izquierda, derecha, izqueirda, derecha, izquierda, así constantemente y sin dejarle tiempo a contraatacar, mientras que debido a las patadas iba retroceciendo hasta quedarse básicamente contra las cuerdas, donde Sylvie aprovechó para hacerle un nako chagui(patada gancho). El talón de la joven se elevó hasta el cuello de él, completamente estirada y recta, para después curvala y pasarle el pie por la nuca, como si fuera un gancho, haciendo presión fuertemente hacia el suelo, haciéndolo caer de bruces.

Los nako siempre había sido una de sus patadas favoritas, porque podías lanzar a tu oponente al suelo directamente si tenías la suficiente practica en ella, cosa que ella tenía.
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Didier Chicot
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 4:53 pm

La cara de Didier se contraía debido al esfuerzo de estar en constante movimiento. No estaba acostumbrado a luchar contra un contrincate tan veloz.
Si se tratara de alguien con más fuerza y menos rapidez, seguramente podría contra él con mayor facilidad, pero Sylvie no paraba de moverse y sobre todo atacarle ininterrumpidamente. Le obligaba a estar en todo momento manteniendo una posición retaída ante los combos de la chica, carentes de la fuerza necesaria para tumbarle de un impacto pero con golpes numerosos que le hacían tener que cubrirse demasiadas zonas al mismo tiempo. Al tiempo que el conseguía tener una oportunidad para intentar alcanzarla de una patada o un puñetazo, ella conseguía dos o más huecos en su defensa.

La detective ganaba terreno, sin duda, y Didier solo se podía permitir no hacerlo de forma brusca. Medía sus pasos para no tener que andar hacia atrás demasiado, ya que si llegaba a colocar su espalda contra la las cuerdas, nada le libraría de recibir un vendabal de acometidas.
En el momento que ella se dedicó a castigarle los costados con el empeine del pie repetidas veces, él soltó el aire en una señal de agobio sin salida. Lo que hacía era cerrar los brazos contra sus costillas e inclinarse hacia el lado que le tocaba recibir, y así amortiguar los impactos. Esa fue su perdición, ya que sin darse cuenta, se encontró con el límite del ring a sus espaldas -aquello que temía que sucediera y que le pasaba en ese momento-.

Entonces, vió volar la pierna de su oponente en dirección a su cabeza. Colocó ambas manos enguantadas en los laterales de su cara y cuello, con ello, pretendía que no se la arrancara. Como si de un gancho se tratara, sintió el talón de Francés contra su nuca ejerciendo tal presión que fue directo a darse de boca contra el suelo.

Pero en el último momento, frunció el ceño haciendo fuerza con el cuello y resistió el perder el equilibrio completamente. Ella había conseguido que Didier hundiera una rodilla contra la lona, quedando por debajo de ella.
Él de seguido alargó un brazo y lo pasó por debajo de la pierna que la francesa todavía manteía en el aire, lo enroscó en la pierna que le servía a Sylvie de apoyo e hizo fuerza para levantarse. La cargó contra su hombro, como a una muñeca, sosteniéndola en alto al colocarse totalmente depie.

Giró sobre si mismo dando una vuelta en el sitio, jugando con ella.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 5:50 pm

Sylvie trató de hacer fuerza para poder derribarlo, y entonces se dió cuenta de su craso error. Chasqueó la lengua al ver que no se había percatado de que al ser más fuerte que ella, las simple fuerza de su pierna no bastaría para derribar a aquella mole. ¿Cómo se le había podido pasar? ¡Agh! la próxima vez tendría más cuidado. Se dispuso a apartar su pierna para contraatacar de nuevo, sin embargo, sintió como Didier la sujetaba por las piernas y se ponía en pie, dejándola encima de su hombro como si fuera un mero saco de patatas, apenas sin hacer fuerza.
Y encima, se ponía a dar vueltas. ¡A dar vueltas!

-¡Bajame! ¡Bajame! no soy un maldito saco de patatas -siseó dandole con las manos en la espalda. En ese momento, la irritación de Sylvie se asemejaba al de una niña, preguntándote cómo era posible que hasta hace un momento te hubiera tenido acorralado contra las cuerdas del ring con tal sarta de patadas sin descanso.

Era la primera vez que la cogían de aquella manera. Y aunque puede que dentro de un rato esto pudiera parecerle gracioso y reirse, ahora se encontraba sorprendida e incluso algo irritada. ¡Se suponía que peleaban! no se cogían a caballito y se ponían a correr por el ring. Aunque la idea de imaginarse a Didier a sus órdenes corriendo por el ring le hizo soltar una repentina carcajada.

-No me sueltas, ¿eh? -dijo arrugando la nariz -Tú mismo -Se quitó los guantes, los cuales cayeron al suelo y dirigió sus manos a los costados de Didi, recorriendolos con la llema de sus dedos y las uñas, tratando de hacerle cosquillas. Tal vez no tubiera, pero Syl si que las tenía, por lo que hizo lo que, de estar en lugar de él, la hubiera derribado.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 6:30 pm

Didier rió, sintiendo como Sylvie pataleaba encima de sus hombros. El tono de la detective se le asemejó al de una cría consentida que no quería jugar más a un juego en el que ella no había puesto las normas. Pero... ¿Es que acaso habían firmado una clausula en la que se estipulara la normativa del combate?
Apenas pesaba nada para él, y se regodeó en tener a la damita de las patadas tornado controlada con esa simple llave utilizada contra niños pesados. No tenía pensamiento de soltarla, tal vez luego a lo mejor, pero primero tenía que oírla suplicar para poder aterrizar.

-Ah ¿no lo eres?- bromeó mirándo de reojo a su espalda, donde la cabeza de Sylvie quedaba en volandas -Soy el campeon, muñeca, y nadie arrincona al campeón contra las cuerdas-

Soltó una carcajada dándo otra vuelta sobre si mismo, para marearla. Se hubiera esperado que ella le golpeara la costillas o que consiguiera zafarse lo suficiente de la presa para pegarle un rodillazo en el pecho... algo aguerrido. Pero cuando se fijó en que los guantes de la francesa cayeron al suelo desatados, por la cabeza se le pasó la opción que sucedería a continuación.

-Eh, ¡eh eh eh!- su voz sonó alertada, sorprendida por la sucia táctica de Sylvie. -Para, ¡eso es trampa!-

Que se dieran patadas valía, cualquier forma de lucha... pero aquello estaba por encima de todo. Era el recurso más duro al que enfrentarse. Él tenía cosquillas.
Su risa resonó por todo el gimnasio, ante los hábiles dedos de la chica, y flojeó en su agarre dejándola libre. Atinó a sujetarla hasta dejarla depie en el suelo, frenta a él, que todavía se revolvía entre cosquillas.

-Para, esta bien, ¡ya te he dejado!- dijo entre risas. Su aspecto era cómica, sudaba por culpa del combate con los músculos en tensión, los guantes de boxeo colocados... y las piernas arqueadas al resistir las cosquillas.


Última edición por Didier Chicot el Miér Mar 03, 2010 10:14 pm, editado 1 vez
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Sylvie Francés
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 7:36 pm

Finalmente, la táctica de Sylvie tuvo el resultado esperado, y este la depositó en el suelo. Sin embargo, Syl en lugar de parar, se colocó encima de él con sus manos en los costados de Didier. -Me pregunto dónde tendrás más cosquillas... ¿tal vez en el lado derecho? -deslizó sus manos hasta el costado derecho, mientras que en esa posición y las cosquillas le tenía casi inmovilizado -...¿o tal vez en el izquierdo? -preguntó deslizandolas ahora el costado izquierdo.

Realmente, aquello era algo digno de ver. Hacía unos segundos, Sylvie parecía que tenía ganas de cargárselo, dandole a diestro y siniestro hasta acorralarle en el ring, donde pasó a estar en hombros de Didi, y ahora estaba encima de él haciendole cosquillas. Syl se partía de la risa, al ver a Didier debajo de ella retorciendose por las cosquillas. ¿Quién habría dicho que acabarían así? le miró a la cara mientras que se retorcía, y pensó en que había tenido suerte en encontrar alguien así cuando llegó a Bucarest. Podrían picarse y molestarse mutuamente, pero, ¿la verdad? a Sylvie le gustaba aquello. Ciertamente, no se cortaba frente a él y podía ser ella misma, como en aquel momento.

Sylvie tenía ahora el poder, y obviamente, no iba a dejar pasar aquella oportunidad
-¿O tal vez en ambos lados, querido Didier? -continuó así un poco más, hasta ver que el pobre ya no podía más. Esbozó una media sonrisa y elevó sus manos a su cuello, donde en lugar de hacerle cosquillas pasó los dedos con cuidado. Pero eso era mucho peor, se dijo así misma. Si era tan sensible con las cosquillas en el costado, el cuello tenía que serlo aún más.

-¿Y qué harás? -preguntó -Estás acabado -sentenció visiblemente divertida -O te rindes, o sigo, tu eliges. Te tengo a mi merced.
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Didier Chicot
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Miér Mar 03, 2010 10:32 pm

No, Sylvie no tenía en su vocabulario la definición de merced. Aún el habiéndola liberado de la maña, ella seguía en sus trece de hacerle morir de risa allí tendido. Si antes le hacía cosquillas colgada desde sus hombros, ahora tomó posición subida a horcajadas sobre él para seguir con la tortura. La fijación por los costados de Didier parecían una obsesión para ella: primero a patadas y ahora cosquillas... Una cosa estaba clara, al día siguiente de aquello, él terminaría con unas molestas agujetas en esa zona.

Las tornas habían girado. Él se lo había pasado bien riéndose de ella al verla tan aniñada sin poder defenderse de los giros de antes, y ahora Sylvie se la devolvía con las mismas, era él el aprisionado y el crío con espasmos bajo ella. La risa le provocó en los ojos un lloriqueo y la falta de respiración, cosa que le hacía dar bocanadas de aire para no ahogarse culpa del sufrimiento.

En el momento en que ella le atacó ambos lados, Didier pataleó sin resistirlo. Necesitaba que parara para respirar... ¿Y si se lo cargaba de aquella manera tan tonta? Ni Le Chien, ni el disparo de un convicto. Muerto por cosquillas. Menudo epitafio rezaría en su lápida.
La tensión en el cuerpo del francés se relajó, y pudo respirar. Rió ya no por culpa de las cosquillas, sino por lo divertido de la situación. Abrió los ojos llorosos encontrando la sonrisa de Sylvie sobre él. Ahora las manos hábiles de la muchacha habían pasado de sus costados a su cuello, con cuidado. Didier más que cosquillas sintió un escalofrío agradable recorrerle el espinazo.

-Siempre tienes que ganar, ¿Eh Post-it?- susurró él sonriendo a su vez, apoyándose con los codos e incorporándose levemente para quedar cara a cara con la detective.
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Sylvie Francés
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 1:00 am

-Por supuesto -dijo regalándole una de sus mejores sonrisas. -O todo o nada.

A Sylvie se la veía radiante. Realmente, le encantaba ganar. Y eso se le notaba en la cara. Se puso a pensar en cómo diantres habían empezado. "Una mañana prometedora", había pensado. ¿Prometedora? realmente no sabía como tomarse lo que había pasado. Empezaba pensando que era boxeo, cae, no es boxeo. Se irrita. Patadas patadas patadas. Didier cae. Pullas. Le acorrala y le acaba cogiendo como si fuera un saco de patatas. Acaban los dos en el suelo, ella encima de él haciendole cosquillas. ¿A eso le llamaban entrenamiento? aunque ciertamente, Syl no podía evitar admitir que había sido realmente divertido.

Hizo una nota mental. "Didier tiene cosquillas". Aaaah, ya utilizaría eso en el futuro en su contra. Ya podía prepararse para una semana movidita, llena de Post-its recordándole aquella patética forma de perder pegada en el monitor de su ordenador, o peor aún, en la puerta de su despacho, para que quedara a la vista. O no. Eso era muy cruel. ¿Lo era?

Didier se incorporó y ambos quedaron cara a cara, Sylvie enarcando una ceja al darse cuenta de que aún seguía a horcajadas sobre él.
-No te acosumbres -bromeó con una media sonrisa divertida a tiempo que se apartaba de él -no sin antes acercársele al rostro y soplarle en la cara, aprovechando que tenía los ojos sensibles por las lágrimas- y quedaba tendida a su lado en el suelo, con los brazos extendidos en el suelo y soltando una exalación. Había sido divertido. Realmente divertido. Y eso le hizo recordar a sus tiempos en francia, arrancándole otra sonrisa ante los recuerdos felices.

-No sabía que tenías cosquillas, detective -comentó despatarrada en el suelo -Después de esto, no podré evitar reirme al mirarte a la cara y recordar este momento -bromeó -Este día será recordado como, "El día que Chicot perdió ante un ataque de cosquillas". Quedará divino en tu expediente. -le dijo con intención de picarle.
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Didier Chicot
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 3:37 am

Le divirtió la cara que puso Post-It cuando cayó en la cuenta de la situación comprometida en la que se encontraban. Cara a cara, a un palmo mirándose a los ojos en una sutil tensión, ella arqueó una ceja y se retiró a tiempo -no sin antes soplarle en los ojos a Didier, todavía llorosos-.
Él pestañeó un par de veces incordiado por el gesto de ella, soltando un cuando le dijo que no se acostumbrara. En la cara de Sylvie se distinguía el placer que le producía el haber ganado, cosa de la cual ya se había dado cuenta Didier. Por su parte, el detective dejaba los asuntos de competición a escasas cosas contadas, no dándole importancia a todo en ese aspecto... pero la detective estaba hecha de otra pasta: siempre pinchándole para que se midiera con ella, siempre al acecho de una oportunidad para probarse -la idea de aquel combate había sido suya, teniendo Didier muchas reservas en un principio-. Al final, él acababa por ceder y también involucrándose en esas competiciones -aunque cuando ganaba, no experimentaba un placer plausible. Él era más tranquilo en ese sentido-.

Él terminó de reincorporarse, quedando sentado de culo en la lona. A su lado, despatarrada, su compañera procedió a descansar tumbada en el suelo con los brazos y las piernas separados. La escuchó con paciencia, hablar sobre lo que este momento significaba, lo que se reiría a partir de ahora y demás, mientras desataba el correaje de sus guantes con tranquilidad. Ella reía y el suspiraba resignado, quitandose primero el derecho y después el izquierdo, dejándolos tirados cerca de allí.

La miró desde su posición después, sentado con los brazos apoyados en las rodillas.
-Perdona, creo que te estas equivocando- le corregió con tranquilidad, con una sonrisilla demasiado guasona -Yo no he oído la campana que anuncie al campeón todavía-

Ella entonces comprendió lo que quería decir e intentó incorporarse, pero Didier ya estaba sobre ella para cuando se quiso dar cuenta. En una llave de sumisión, se subió él ahora a horcajadas sobre ella -agarrandola con los dedos libres de movilidad, gracias a Dios- tomando su muñeca y retorciéndole el brazo hasta hacerla girar en el suelo, quedando en la posición final de él sentado en su culo y ella con la cara aplastada contra el suelo.
-El dia que Sylvie Francés tragó polvo, quedará divino en un post-it pegado en tu frente-
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Sylvie Francés
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 4:10 am

¿Qué no había terminado? ah ah, mala cosa. Sylvie trató de incorporarse, pero Didier ya estaba sobre ella a horcajadas, retorciéndole el brazo hasta darle la vuelta, haciendo que gimiese. "¡Bruto desgraciado!" prensó, y no supo por qué, tuvo el presentimiento de que el brazo le seguiría doliendo durante un buen rato. Ahora, sentado sobre ella y agarrándole las manos por detrás, Syl lo tenía jodidamente crudo para soltarse. Chasqueó la lengua. No debía haberse relajado, pero...pero... vale, no tenía excusa. Y eso, para variar, la irritaba.
Además, Didier pesaba una tonelada.

-¡Me vas a desgraciar! -masculló mientras intentaba zafarse sin éxito alguno. Se preguntó si con los pies conseguiría algo, pero no creía que..... incluso antes de terminar de pensar, se sorprendió a sí misma dándole patadas con los talones en la espalda. Uno. Dos. Uno. Dos. Uno. Dos -Vas a bajarte de ahí... por las buenas o por las malas.

Por mucho que Sylvie tratase de sentirse irritada por la situación, no podía evitar admitir lo cómico que era no solo la situación, sino la mañana en sí. Aunque eso no impidió que Syl continuase con su tarea con los pies
-¿Sabes lo increiblemente relajante que es esto? -preguntó en voz alta, con una cierta presión, y la mejilla pegada en el tatami mientras miraba a qué sabía quien.

Sin embargo continuaba agarrándola, y sin previo aviso, la joven cogió todo el impulso del que era capaz en esa posición, y hechó sus piernas hacia atrás colocándolas en su cuello, para tirar hacia atrás, no sin antes tantarla
-¿Sabes que la tienes hueca? -preguntó mientras trataba de hacer que la soltase.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 4:41 am

Con una mano retorciéndole el brazo y con la otra pegándole la cara contra la lona, Didier disfrutó de la pequeña humillación de su amiga -todo en términos amistosos, había que decir- y es que ella era capaz de que él se divirtiera con esas cosas de críos. En ese momento habían dejado de ser miembros de las fuerzas del orden para convertirse en simples párbulos en el patio de recreo. Él no lo admitiría, pero en ese momento sentía que se vengaba de todas las putadas que le hacían siendo un niñatillo enclenque en el jardín de infancia.

-No seas exagerada, para desgraciarte solo tengo que apretar un poco más y no lo estoy haciendo- sus palabras estaban cargadas de verdad, y ella lo sabía... Sylvie había sido testigo de como lo hizo una vez con un criminal que les agredió sin un aviso de antelación. -Además, solo tienes que admitir que soy EL mejor para que nos vayamos a desayunar-

Poc, poc, poc. Didier frunció el ceño al sentir las pataditas que Sylvie le daba en la espalda, cosa que conseguía flexionando las piernas hacia atrás. ¿Es qué nunca se rendía esa cabezota? Los talones se le clavaban una vez detras de otra, provocando que riera.
Era ridículo lo que estaban haciendo, pero divertido, sin duda.

-Oye, habla más claro que no se te entiende- comentó con sarcasmo a lo de que estaba cómoda así. Su risa aumentó, porque entre que tenía la boca pegada al suelo y que seguramente le faltaría aire por el peso sobre la espalda, la palabras le salían distorsionada.

Pero ese combate estaba destinado a dar vueltas y más vueltas. Para cuando se quiso dar cuenta, ella había conseguido impulsarse arqueandose hasta aferrarle la cabeza con las piernas.
Resistió el quedarse así, efectuándole la presa y luchando contra los pies que tiraban de su cuello para tirar de él hacia atrás y estamparlo bocarriba.
-Ríndete cabezota, sabes que esto acabó ya...- logró decir antes de ceder y caer de espaldas, chocando la nuca.

Se lamentó y rodó lejos de ella, levantándose a un metro de distancia de su incansable oponente.

-No quieres jugar duro, creeme- le advirtió con el ceño fruncido mientras se masajeaba por detrás de la cabeza.
Ni siquiera se había recuperado del todo de la pelea de cosquillas y ya se disponía a reanudar la pelea. Se quitó la camiseta y se crujió el cuello. Ahora venía lo bueno.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 5:19 am

Y, una vez más, como ya era de esperar, volvió a librarse de la gran mole que era su querido amigo. Se puso en pie, llevándose una mano al costado haciendo una mueca. -¿Desayunar? tú tienes que hacer una dieta estricta -dijo entornando los ojos. Entonces se quitó la camiseta, y Syl parpadeó, quedando en silencio unos segundos. Vale... quizá podíamos omitir lo de la dieta. ¡Entonces tenía que hacer menos ejercicio!
Y encima se crujía el cuello.

"Ay ay ay" dijo una vocecita en su cabeza.

No es que estuviera asustada, claro que eso de que se crujiese el cuello no quería decir que fuese a relajarse precisamente. ¡Ajá!, así que después de los mondollyos, los dobles y las cosquillas seguía teniendo fuerzas para machacarme, pensó Syl. O intentarlo, claro estaba. Pues llevaban tratando de machacarse el uno al otro por lo menos... ¿media hora? ¿una hora? no sabía cuanto tiempo llevaban allí, pero lo que si que estaba claro es que la joven aún estaba llena de energía, y descargarla con Didier era algo que se le daba de maravilla.

Y que al parecer, a él también.
-Oh, sí. Vamos a jugar duro... y si te portas bien, incluso puedo dejarte poner las normas -dijo burlona. No sabía con que iba a atacar o acercarse, por lo que frunció el ceño y alzó los puños, señalándoselos cómicamente, para demostrarle que estaba preparada para todo lo que viniese. Ay... que músculos, pensó. Y se sorprendió pensando así misma que era una lástima que a trabajar se tuviera que ir con camisa. "Ah! ¿en qué piensas, desviada?" le reprendió su yo interior. Soltó una carcajada y sacudió la cabeza, esperando a que atacara.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 4:46 pm

En la sonrisa de Didier se iluminaba la picaresca. Se podía leer en ella que la diversión no había acabado. Aunque hasta ese momento se habían limitado a seguir unas reglas -si se saltaban las cosquillas y lo demás, realmente habían combatido bajo una normativa- entre ellos se entendió que en aquella fase final del entrenamiento todo valía.

Caminó en círculos rodeando a Sylvie, aún moviendo su cabeza de un lado a otro para relajar el cuello agarrotado y dejando caer los brazos lacios a ambos costados. La miraba de soslayo, desafiante y juguetón, de una forma chulesca que no tenía otra función que el intentar intimidarla. Ella le enseñaba los puños con el ceño fruncido, de acuerdo con él que se dieran la leña final y definitiva sobre el ring ahora, aunque no conseguía ocultar una sonrisilla que la delataba divirtiéndose como una enana estando allí.

-Tu lo has querido- sentenció Didi arremetiendo contra ella de una zancada larga propulsando su pierna hacia delante para intentar conectarle una patada frontal. Él era más grande, y tenía la ventaja del alcance, pero ella era mucho más pequeña y rápida, teniendo la ventaja de ser más flexible.

La patada no fue difícil de esquivar por la chica, pero ese no era el verdadero objetivo de Didier. Se cambió de lado para lanzarle dos patadas más, con sus piernas largas que la obligaban a moverse demasiado para esquivar las extremidades de él.
Él ahora tomó el papel que ella sostuvo media hora antes conectándole combos en las costillas. No cesó de acosar con combinaciones de golpes, menos vistosos que los de ella, más callejeros.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 5:16 pm

Sylvie esquivó sin dificultad la primera patada de Didier, pero la rapidez de sus siguientes movimientos la sorprendieron, comenzando a recibir dobles a diestro y siniestro. Sisieó al ver que comenzaba a acorralarla tal y como ella había hecho antes, contra las cuerdas. Cosa que, obviamente, no estaba dispuesta a permitir. Entrecerró los ojos mientras recibía los golpes aguantando, pero haciéndose con el tiempo y la velocidad con la que lo hacía, para en uno de los momentos, cuando Didier cambiaba de pie, girar sobre si misma y asestarle de nuevo un mondollyo.
Obviamente no podía lanzarle una patada normal, debido a que las piernas de su compañero contrarrestarían debido al ángulo en el que ella se encontraba, pero no en el mismo sitio.

Le asestó el golpe, impulsándole hacia atrás. Con anterioridad le había hecho casi caer al suelo, pero estaba resentida por los dobles que acababa de recibir, por lo que simplemente sirvió para apartarle y volver a ganar espacio y terreno. Sin embargo no le dejó descansar.

Nada más impulsarle hacia atrás, Sylvie se acercó como una bala, y en posición de combate le lanzó un bajo. La patada fue a parar en la parte de detrás de la rodilla -algo inusual, ya que siempre suele atacarse por encima de la cadera-, haciendo que esta se le flexionaran pillándole por sorpresa, y haciendo que cayera de golpe debido a la sensación de flaqueo producida.

Syl aprovechó que estaba en el suelo para ponerle el pie en la espalda, con todo su peso, a la vez que le cogía de los brazos, retorciéndoselos. Le habría sido más o menos sencillo deshacerse de la posición de no ser porque Sylvie hacía fuerza torciéndoselos, haciendo que el mínimo movimiento le doliese, o en su defecto, apretara más.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 6:23 pm

Cuando creía que la tenía, Didier aumentó la intensidad de los golpes que le lanzaba. Se precipitó en una última patada destinada a terminar a la ya atosigada Sylvie, y ese fue su error. Ella encontró un hueco en el tiempo que él cambiaba el pie de apoyo, y le propió un impacto que lo alejó de ella varios pasos hacia atrás, liberándola del acorralemiento.

Para cuando él terminó de clavar los talones en el suelo firmemente con la intención de no trastabillar más y recomponerse con la intención de volver a atacarla, Syl se le adelantó avalanzándose sobre él. Intentó conectarle un puñetazo, pero su brazo no llegó a ejecutar el movimiento completo, quedándose a la mitad. Un hábil golpe bajo que no esperaba se le clavó en la corva de la pierna derecha, haciéndole arrodillarse de nuevo -algo que no había pasado por primera vez en la mañana- con cara de dolor.

Sin tiempo para pensar en lo que sucedía, sintió el pie de la detective en la espalda impulsándole del todo para darse de bruces. Ella le tomó de los brazos retorciéndoselos, dejándolo tieso totalmente recostado en la lona.
Didier no dijo nada, revolvíendose en el suelo. En esa etapa del combate a penas se dedicaban palabras, y solo se limitaban a aplastar al que tenían enfrente. Podría decirse que habían llegado al culmen de la concentración en ese encuentro.

Comenzó a agitarse bajo su pie y llave, cosa que le provocaba un atenuante dolor en las extremidades. Parecía no darse por vencido, luchando contra una situación en la que evidentemente no tenía nada que hacer. Por pura cabezonería.
Pero no era cabezonería, sino que tenía una idea. La presa en sus brazos no le habían imposibilitado la movilidad en ellos por completo -aunque si se lo dificultaba demasiado- y las manos de Didier se abrieron y cerraron rápidamente, como si intentaran conseguir fuerza. Se agitó más, dando espasmos, como si de un lobo atrapado en un cepo se tratara. Y al final, lo alcanzó.

Hizo lo que quiso. Su mano se dobló hacia atrás, alcanzando el agarrarse a la muñeca de Syl, retorciéndosela de un movimiento seco y obligándola a que lo soltara. Aprovechando ese lapsus, se levantó por completo. Pero no la soltó de la muñeca.
Procedió a propinarle una tapada en el estómago que la arrojó hacia atrás, pero no dejó que cayera, sino que tiró de su brazo -al que sujetaba- para atraerla de nuevo hacia él y con la mano libre la cogió por el cuello. Aquellos movimientos recordaban a un tango, pero mucho más violento y sin miramientos.

Teniendo a la muñeca pinzada por el cuello, la empujó con fuerza hacia el lado del ring que les quedaba más cerca, haciendo que ésta se quedara tendida contra las cuerdas.
Didier respiró con dificultad por el ejercicio físico, pasándose el dorso de la mano por los ojos para secarse el sudor que le cegaba, e hizo un movimiento con su cabeza invitándola a que atacara de nuevo.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 8:28 pm

Jodidamente, Didier logró zafarse de su llave. Tsk. ¡Maldita fuerza de gigante!, se dijo así misma. Trató de separarse con rapidez sin embargo él ya la tenía agarrada por la muñeca, y le asestó una patada en el estómago que hizo que Syl se mordiese el labio inferior por no gemir. Pensó que caería hacia atrás, peeero ya la había cogido de nuevo, atrayéndola hacia así y cogiéndole del cuello.
En un acto reflejo, Sylvie llevó sus manos a las de él, tratándo de soltarse, arañándolo. Lo logró, aunque no por sus esfuerzos, ya que fue Didi quién la impulsó para atras haciendo que chocase contra las cuerdas. Tosió un par de veces y siseó, pensando en aquella noche que fueron a atrapar al camello, y le había puesto el alias de Rocky. Joder, cuanta razón tenía.

Se separó de las cuerdas y se llevó una de las manos al cuello, mirándole con una media sonrisa que no auguraba nada bueno. Se ajustó la coleta -la cual después de tantos mamboleos había quedado casi destrozada y los pelos se le salían de su sitio-, se fue acercando a él despacito, así como rodeándole y pensando cual sería el mejor de los ángulos para lanzársele a la jugular.
A Sylvie solo le faltaban los colmillos. Si, unos colmillos como los del tigre de Ice Age.

La joven se le acercó en un fluido zig-zag, donde al llegar, preparó la pierna derecha se avalanzó sobre él, haciendole creer que atacaría con estas. Sin embargo, cuando llegó dejó caer la pierna en el último momento en el suelo y le asestó un puñetazo en el costado, justo entre este y el estómago, haciendo que se doblase. Sin embargo no le dejó hacerlo, ya que esta vez llegó una patada justo debajo de la barbilla, haciendo que cayera hacia atrás en suelo.

Acto seguido, Syl volvió a ponerse encima de él, con las manos en el cuello, exactamente igual a como había hecho él antes con ella. Si cuando ella decía que las devolvía, las devolvía de veras. Por eso no convenía hacer gran cosa con ella. Ejerció presión justamente en la nuez, lo suficientemente fuerte como para que lo dejara, sin llegar a apretar en toda su demasía, pues como ya había dicho antes, no estaban ahí para matarse.

-¿Aún quieres más?
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 9:19 pm

Después de secarse los ojos con el dorso de la mano, Didier sintió escorzor ahí. Siseó mirándose el dorso para ver como varios arañazos le marcaban la piel. Aquella pantera por compañera le había regalado un zarpazo que escocía más de lo debido al entrar en contacto con el sudor. Con la emoción de los movimientos ni se había dado cuenta de que ella había optado por hacer eso cuando la agarró por el cuello, pero ahora que estaban parados, el picor le molestó bastante.
Chasqueó la lengua, sacudiendo la mano como si así se quitara la molestia de encima, y mirando al frente para ver como Sylvie le medio sonreía al tiempo que se separaba de las cuerdas donde había estado tendida.

Ella se retocó la cola, deshecha por el ajetreo, y se tomó su tiempo para rondarle. Sin prisas se aproximó a él, viéndosele en la mirada que estudiaba que hacer a continuación. Él, por contra, abrió los brazos en cruz y saltó un par de veces sobre el sitio, incitándola a actuar, aparentando que estaba más relajado que ella y que lo que hacían no le suponía un problema alguno -cosa que era solo fachada, le costaba intentar poder contra ella demasiado, más incluso que peleas contra tíos con aspecto de comer clavos-.

Si ella era un tigre, él era un perro de presa.

Syl terminó por aceptar la invitación de Didi para atacar la primera. Aún tenía fuerzas para zigzaguearle e intentar sorprenderlo con sus movimientos fluidos. El detective la esperó con la guardia cerrada y estático como una roca, moviéndo únicamente sus ojos a la estela del cuerpo de ella, intentando adelantarse a lo que iba a hacer.
Pero por más que estuviera atento, se tragó la finta que la francesa le puso delante. Se dobló hacia un lado para esquivar su patada, que no fue más que un amago para recibir de lleno un puñetazo en el estómago. Ésto hizo que se doblase hacia adelante, comiéndose como regalo una patada en el mentón que lo tumbó hacia atrás. No creía haber caído al suelo tantas veces que con esa maldita renacuaja.

Sylvie le hizo entender la otra vez que se le subió encima que no se acostumbrase. ¡Pero ella era la que insistía en usarle de caballito! Se encontró con la muchacha subida de nuevo a horcajadas sobre él, devolviéndole la mano que antes le puso en el cuello. Ahora ella le estrangulaba, con la suficiente fuerza para hacerle desear que todo terminase.
Boqueó e intentó decir algo, pero las palabras no podían salirle por la boca con aquella obstrucción en su garganta. Solo le salieron quejidos de alguien que se atragantaba. AghAghAgh.

Velozmente, colocó sus manos entre el pecho de Syl y el suyo con las palmas unidas como si rezara, colándolas entre los brazos que lo estrangulaban. Abrió entonces con fuerza hacia el exterior, haciéndola que le soltase y que quedase sin apoyo delantero.
Ambos rodaron por el ring al más puro estilo pelea de colegio, dándose rodillazos e intentando agarrarse el uno al otro, pero al final, fue Didier el que terminó encima de ella con ambas piertas sobre las de ella y agarrándola con las manos por las muñecas.

Se quedó encima de ella respirando agitadamente por el esfuerzo, sin decir nada, mirándola a los ojos con el ceño fruncido.
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Jue Mar 04, 2010 10:16 pm

Frunció el ceño al ver que sus manos se quedaban entre medias de estos, y cuando quiso darse cuenta de qué iba a hacer ya era demasiado tarde, y se encontraba haciendo fuerza para separar sus manos de su grarganta, lo cual consiguió. Tsk. Si no tuviera tanta fuerza ya hubiera ganado... no era justo, se dijo. Intentó mantenerse en la posición dominante, pero una vez con las manos fuera de su garganta, el volvía a tener toda la ventaja.

Rodaron por el tatami del ring, a rodillazos, tratando de ponerse en la posición dominante a la vez que Didier. Incluso arañó y trató de darle en la entrepierna, pero entre tanto movimiento era prácticamente imposible. Parecían dos niños pequeños peleandose en el patio del colegio porque uno le había quitado su jugete preciado al otro y quería recuperarlo. Solo les faltaba gritar y tirarse de los pelos mientras se inslutaban.
Y, lo curioso era que a pesar de todo, Sylvie se lo estaba pasando como nunca. Como una maldita enana. Si no fuera porque estaba demasiado ocupada tratando de quitarse a Didier de encima y lograr mantenerse encima de él, hubiera estallado en carcajadas.

Finalmente, Didier se colocó en la posición dominante. Ambos jadeaban y sudaban, y la goma de pelo de Sylvie se había ido a la mierda, haciendo que su pelo revuelto campase a sus anchas. Intentó darle en la entrepierna, pero las piernas de Didi encima de las suyas no ayudaban mucho, ya que haciendo presión sobre estas, no podía doblar la rodilla. Su peso no la aplastaba, pero precisamente no la ayudaba a tener libertad de movimientos.
Pensó en darle un cabezazo.

Syl podría darle un cabezazo ahora mismo y todo habría acabado, sin embargo, estaba demasiado agotada como para seguír combatiendo, y sería una pérdida de tiempo, porque en cuando se le quitase de encima, no sería capaz de hacer nada más y en nada volvería a tenerle encima.
Syl dejó reposar la cabeza en el suelo del tatami y cerró los ojos, respirando agitadamente.

-Vale, vale... -susurró sin fuerzas para más -Tú ganas por hoy.
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Didier Chicot
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Vie Mar 05, 2010 12:24 am

Con un largo suspiro para descargar la tensión que se había mantenido en el combate, Didier cesó la fuerza sobre ella para liberarla y tirarse a un lado exhausto. No sin antes soplarle en la cara como ella hizo en su momento, estando arriba como él lo estaba ahora, con una sonrisa cansada y triunfal en su rostro.
La miró a su lado, con el cabello suelto, respirando agitada y con la frente perlada por inumerables gotas de sudor... Sintió el impulso de hacer algo, pero se contuvo, pensando que podría lamentarlo después.

Finalmente, Sylvie había terminado por ceder, capitulando en su derrota. Aunque que perdiera quedaba como algo simbólico, porque leyó en la mirada de la chica que podría haber seguido hasta las últimas consecuencias... Pero ¿Qué sentido tenía hacer eso? Ninguno de los dos tenía fuerzas y energías suficientes para continuar con la pelea, al menos un encuentro amistoso.
Justamente, habían empatado al medirse en habilidad. Didier lo aceptó así, pero no podía dejar pasar ese momento, la atormentaría con su victoria durante una temporada para nada corta -pensando incluso en pegarle post-it en la pantalla del ordenador a la francesa, utilizando su propia arma contra ella-.

Cerró sus ojos y rió. Aquella mañana había sido fantástica y hacía mucho tiempo que no se divertía con algo tanto, alejando sus problemas de la cabeza. En lo que llevaban de lucha -casi una hora- no había vuelto a oír el nombre de Le Chien susurrado en su oído, como constantemente ocurría en su día a día.

No, no tenía más fuerzas para dar puñetazos y patadas, pero si para hacer el payaso.

-¡Señoras y señores, el campeón de homicidios...!- como impulsado por un resorte, se levantó con dificultad del suelo poniéndose depie -¡Didier Chicot!-
Remoloneó un poco, alzando los brazos e imitando con su propia voz el grito del público: ahhh! ahhh!. Se giró y le ofreció la mano para levantarla.

-Eres buena Post-it, pero no lo suficiente- dijo en un tono gracioso e irritante, una voz que ella odiaba.

Sonriendo, se quedó depie frente a ella, mirándola fijamente. Aún estaba adrenalínico por el ejercicio, y su corazón bombeaba a cien por hora. Rodó sus ojos de los de ella hacia sus labios, para volver a fijarla en su mirada sin hacer nada.
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Sylvie Francés
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MensajeTema: Re: Jugando al gato y al ratón   Vie Mar 05, 2010 1:34 am

Sylvie, aún con los ojos cerrados y respirando entrecortadamente, tuvo fuerzas para golpearle en el hombro con el puño cuando aún estaba en el suelo, poniendose en pie para pavonearse. Chasqueó la lengua. No, si al final tendría que haberle dado el cabezazo... ya lo sabía ella. Y se iba a arrepentir de no haberlo hecho por el resto de las semanas. Conocía a Didier, y seguramente le devolvería sus mismas jugadas; los Post-it.
Se llevó una mano a la cara, deslizandola por esta para finalmente dejarla de nuevo en el suelo.

-¿No lo suficiente? vete a la mierda -dijo con una carcajada desde el suelo.

Se quedó ahí unos minutos más, esperando a que su respiración se acompasase, disfrutando de un momento de tranquilidad, sin patadas ni puños. Y pensar que había empezado pensando que haría boxeo... negó con la cabeza con una sonrisa.
Abrió los ojos con intención de levantarse, y vió a Didier mirándola sin decir ni hacer nada, parándose en sus labios para luego mirarla a los ojos.

-Se que incluso así soy irresistible, detective -dijo divertida poniendose en pie,con el pelo revuelto. Ahora parecía de todo menos un policía capaz de patear culos -No es ninguna novedad -si no tenía la última palabra no se quedaba tranquila, definitivamente. Al ponerse en pie, cogió su toalla, la cual estaba justo detrás de Didi y se la pasó por la frente, agotada. -Tú. Te vas a resfriar como te quedes ahí parado -le comentó mirándole así, sin la camiseta puesta.
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