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 Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)

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Lilith Beatus
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MensajeTema: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Sáb Mar 20, 2010 1:17 am

Las palabras de Gary habían taladrado mi cerebro hasta clavarse en él, este hombre tenía la peculiar capacidad para clavarse dentro de mi mente y pensamientos de manera que no pudiera sacarlos de allí… Incluso mi pequeñín (el coche) tenía recuerdos con él, de hecho mirara donde mirara, tenía recuerdos con él y sabía que jamás podría librarme de ellos, tampoco quería que eso sucediera, quizás porque de algún modo pese a lo diferentes que somos nos sabíamos compenetrar y comprender a la perfección como unos engranajes perfectamente ajustados.

El camino hasta mi casa se hizo largo, yo atenta al coche, él atento a su cigarrillo sin romper el silencio, cada uno con sus propios demonios del pasado… al menos en mi caso, por suerte la concentración que requería la conducción me ayudaba, me ayudaba mucho a poder alejar levemente esos pensamientos, aunque ahora el propio coche parecía querer ir en mi contra dado que parecía que los fantasmas del pasado se aparecían en él, en la parte trasera alguna noche con la capota bajada mirando las estrellas hablando de un futuro que nunca llegó del modo que planeamos, conversaciones sobre sueños ahora rotos… Demasiadas cosas.

Un pequeño suspiro se escapa de mis labios mientras sigo con mi chupa chups de fresa mientras sigo mirando al frente, quizás de no haber sido lo que soy hubiese seguido con Gary, pero mi naturaleza y el no ser humana son unos baches bastante difíciles… Muchos dirían que es la edad, pero realmente eso nunca me importo, jamás lo vi como un bache, inconscientemente agarro un poco más fuerte el volante deseando llegar a casa lo antes posible.

Finalmente llegamos a la casa que compartía con mi ausente primo y aparco el coche en el garaje con elegancia, para luego entrar en la casa. Por primera vez me doy cuenta de un echo, no hay fotografías, las quite todas cuando Gary y yo terminamos ya que en muchas de ellas aparecíamos los dos, no recuerdo en su momento porque las quitaría, pero ahora los huecos que habían dejado me parecían inmensos, la casa también estaba llena de recuerdos de todo tipo, más promesas, más conversaciones, más intimidad… Las únicas fotos que quedan son una sobre una repisa en la que estamos mi primo y yo, otra en la que aparecen mis padres y los de Ray… la familia, y una tercera que es la primera vez que reparo en ella, una foto de Gary y mía, creía que las había quitado todas, al parecer esa sobrevivió a la purga y no se fue a la cajita de madera en donde encerré todos esos recuerdos.

Cierro la puerta cuando él entra y dejo las llaves sobre la mesita del salón para después quitarme el abrigo y mirar a mi alrededor, era la primera vez que mi propia casa me parecía ajena, desconocida, era una sensación muy extraña y que no sabía identificar si agradable o desagradable… diferente a cualquier otra, al parecer hoy era un día de sorpresas donde el pasado y el presente se entrelazan en una danza que te deja sin aliento y te sume en los recuerdos más dulces y amargos.

-Ponte cómodo voy a cambiarme de ropa, ahora vengo- le digo a Gary con una sonrisa para luego desaparecer rumbo a mi cuarto, como si huyera, de mis recuerdos, de todo. La verdad es que aunque no quisiese huir habría acudido a mi habitación para cambiarme de ropa, jamás usaba ropa de calle en casa, de modo que me puse el pantaloncito corto (muy corto) del pijama y una camiseta larga tipo camisón pero sin llegar a serlo que era cómoda, en casa siempre necesitaba comodidad. Luego me descalzo y suspiro mirándome al espejo para a continuación salir de allí y volver al salón, pero al llegar me quedo en el marco de la puerta un poco perdida mirando la estancia.

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Gary F. Destiny
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Sáb Mar 20, 2010 2:00 am

El trayecto fué largo, para qué engañarnos. La emisora no se encendió, ninguno de los dedos índices se tomó la libertar de presionar el botón que lo encendía. Las miradas no se cruzaron más que cuando intercambiaron un par de frases estúpidas como la de anda, mira, te han puesto contenedores nuevos. Lo otro en lo que invirtió el tiempo del viaje fue en, a cada semáforo, observar la gente al volante de los demás coches y llevar la cuenta. Hasta llegar a la recta final había contado a: un viejo que casi estampaba la cara al retrovisor para ver el de atrás, un par de niños de papá en coches más caros que el sus cerebros en oro, y finalmente una mujer que se empeñaba en retocarse el pelo y el maquillage una y otra vez. Gary se sintió tentado, si hubiera tenido años menos lo habría hecho, a bajar más la ventanilla, sacar la cabeza y largarle un pero mujer, ¿con ese escote usted cree que van a mirarle si lleva las cejas bien depiladas?. Pero como ya no era precisamente un chaval, se limitó a observarla entre calada y calada, con notorio aburrimiento.

Salieron ya en el garage. Gary se estiró un par de veces, ya sin el cigarrillo dado que lo había lanzado antes de entrar en la zona que delimitaba la parcela de la señorita Beatus y su primo. Bostezó una sola vez y observó como esa puerta automática, con la que en su día se peleó para que dejara de gruñir cada vez que subía y bajaba, ahora enmudecía en su presencia. Un tanto para el policía. Entró en casa a paso tranquilo, mientras recordaba la de veces que la había cruzado con una sonrisilla traviesa sabiendo que le daría una agradable sorpresa a su prima acercándosele por detrás. Miró su reloj de muñeca y frunció el ceño, eran las nueve ya. Cómo pasaba el tiempo cuando uno deja volar la mente.

Recuerdos. Una bofetada de recuerdos le azotó el rostro una vez cruzó el umbral de la puerta. Olía a ella, mucho. Entrecerró esos ojos, dejando caer suavemente los párpados y entró del todo, ajustando la puerta del garaje tras de sí para que no se colara el frío del invierno dentro de esa calentita madriguera. Suspiró. Tras hacer un par de inspiraciones y expiraciones tuvo el suficiente valor como para mirar a su alrededor y localizar las fotos habidas y por haber. Una de sus padres... otras de paisajes... una de su ex... una de su prim... Espera. ¿Una de su Ex?

Mientras ella se iba a cambiar se acercó y, con el ceño fruncido tomó esa foto. Era de cuando hicieron la semana. Salían los dos al lado de unas fuentes con focos de colores, de noche. Recordó que era de un concierto de un grupo que a él le encantaba pero a ella no le hacían mucha gracia. Lilith le había regalado las entradas y se había tragado el concierto por él. Era un cielo de chica... Se mirara por dónde se mirara. Hablando de mirar. Ella apareció con ese atuendo con el que tantas veces la había visto dormir a su lado -cuando no lo hacían desnudos, claro-. Parpadeó como si eso fuera otro bofetón que lo dejó algo descolocado. Miró de pies a cabeza a esa... a esa mujer que se alzaba delante de él, a unos siete metros. Ella estaba allí, como tanto tiempo antes, apoyada en el marco de la puerta.

Sólo había una diferencia, su expresión. Antes era sugerente; ahora... ¿confusa?
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Lilith Beatus
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Sáb Mar 20, 2010 2:18 am

Sacudo levemente la cabeza intentando dejar atrás los recuerdos pero estos me persiguen de modo que hago lo único sensato que puedo hacer, sonrío dulcemente y me acerco a Gary con paso alegre, elegante y casi saltarín, como si nada hubiese ocurrido, como si el pasado no me afectara, aunque me afecte y mucho en este caso, quizás algo de eso se vea en mis ojos pero… quien sabe, igual él no se daba cuenta o igual si, no lo sabía, no lo quería saber o… ¿si? Quien sabe.

Al ver que sigue de pie suelto una leve risita que luego acompaño de una pequeñísima mueca al ver la foto que tiene en sus manos, tenía muchos recuerdos con esa foto, a lo mejor por eso mi subconsciente no la había querido que la encerrara. Desvío mi mirada de la foto y miro a Gary con dulzura, como siempre, no era capaz de sentir nada malo hacia él por mucho que lo intentara era incapaz.

-Gary, no creo que estés muy cómodo todo el rato de pie, puedes sentarte en el sofá, de momento no se ha comido a nadie-
le digo risueña con voz alegre, bromeando, intentando dejar atrás la frialdad, eso me dolía de algún modo, habíamos compartido mucho como para ahora ser fríos el uno con el otro… quizás el haber compartido tanto era lo que lo había provocado pero no me daba la gana de que todo quedara estático, frío, sin valor, él había sido importante en mi vida y no quería perder eso a causa de la frialdad.

-Dime ¿Qué te apetece beber? Tengo cerveza, vino, refrescos, whisky, vozka, ron… etc, etc, la lista supongo que ya la sabes- digo mientras me siento en el sofá ocupando una pequeña porción mientras subo mis piernas y me las abrazo, esperando su respuesta para ir a por la bebida y a por algo de comer, nunca se bebía sin algo de comida.

-Me tienes que contar que ha sido de tu vida, que haces, a donde vas, todo eso yo… bueno eso- digo cortando mis pensamientos por una vez, normalmente no había un filtro real entre lo que pensaba y lo que decía pero aun así a veces tenía el suficiente juicio como para cerrar la boca y no decir nada, simplemente seguí mirando sus ojos con la misma dulzura y ternura de siempre, alzando un poco la cabeza ya que sigo sentada en el sofá, también lleno de recuerdos inolvidables.

Por un momento mis ojos vuelven a mirar la foto en la que aparecemos los dos, felices, sonriendo, juntos… El concierto lo detesté, no me gustaba nada esa banda pero aun así fui ya que sabía que a él le gustaba e incluso me llegué a divertir a su lado en ese concierto donde luego un completo desconocido nos sacó una foto con mi cámara que más tarde había colocado en un marco y puesto en el salón, de donde no se había movido.

-Si quieres seguir fumando sabes que puedes, el cenicero lo tienes allí- le indico señalando la mesita en donde descansa un olvidado cenicero de cristal, el mismo que usaba antes cuando fumaba aquí más a menudo, tampoco que había movido de su sitio pese a que nadie en la casa ya fumase, siempre se había quedado estático esperando el día en que pudiese tener alguna utilidad de nuevo.
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Gary F. Destiny
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Dom Mar 21, 2010 3:29 pm

Todo parecía haberse detenido, más un pequeño detalle lo desconcertó ciertamente. Ella le sonrió. Le regaló esa tierna sonrisa cómo la que solía ponerle cuando estaban juntos y él llegaba de trabajar y se la encontraba en el marco de la puerta, con la ropa de ir por casa... tan juvenil y alegre como de costumbre. Muchos pensaban que de esa relación jamás pudo slir nada bueno dado que ella supuestamente tenía solo diecinueve años, y él unos cuantos más. Vale, unos cuantos más eran 45... ¡Pero cosas peores se han visto! ¿No!? Además, supuestamente se querían. ¿Qué más daba la edad? Y allí estaba ella, sonriendo como tiempo atrás. La miró fijamente, de pie, con el marco de la foto entre sus poderosas manos varoniles que tantas veces habían recorrido el desnudo cuerpo de Lilith, demostrándole lo que era de verdad el placer adulto.

- Sí, descuida, yo mismo me sirvo algo - Comentó. Se dirigió con calma a la nevera, pasando a un lado de Lilith y entregándole la fotografía para que ella la sostuviera en su hazaña de ir en busca de una cerveza. Entró en la cocina, guiándose por la casa gracias a los recuerdos. Ya era como su refugio. La de noches que había pasado allí encerrado. Y es que ¿pudiendo estar ahí con alguien que te corresponde, para qué salir?, digo yo. Abrió la puertecita de la nevera blanca y allí estaban. Su marca de cerveza de siempre. Definitivamente, el tiempo en esa casa parecía haberse congelado. Tomó una fría cerveza que desprendió gotas de agua como rocío al entrar en contacto con la ardiente palma de la mano del Jefe del FBI. Volvió sobre sus pasos hasta la sala principal, en dónde Lilith seguía sosteniendo la foto. La miró de reojo, en silencio. Un simple psssp sirvió como anunciante de que acababa de abrir la lata de cerveza. Se la llevó a los labios y dió un sorbo tranquilo para luego relamerse los labios, asegurándose de que no quedaran gotitas en sus labios y fino bigote.

Ante sus indicaciones se limitó a asentir una sola vez y andó hacia el sofá, sintiendo como los recuerdos lo golpeaban como puñetazos y lo rajaban como sablazos duros y, lo peor, dolorosos la mayoría de ellos. Cuanto más lo estudiaba más se daba cuenta de que ya no tenía arreglo. Lilith tenía su vida, y Gary la suya a su vez. Eran de nuevo dos desconocidos. Empezar de cero. Dos extraños que de forma azarosa lo sabían todo el uno del otro. Suspiró cuando el sofá lo recibió con los brazos abiertos y un sonoro pluff. Parpadeó mirando de nuevo esa imagen. Esa escena grabada en un tiempo y espacio. Eternamente. Lils no la había quemado. Gary no la había olvidado. Todo seguía relativamente como antes. Y su cenicero.

Su cenicero lo miraba fijamente desde la mesa, pidiéndole a gritos ser ensuciado y embadurnado en cenizas color mirada del señor Destiny. Se resistió todo lo que pudo. O más bien Lilith le ayudó en gran parte al fusilarlo a base de preguntas. Entornó los ojos y la observó a su lado, sentada. Dejó la lata en una mesa, sobre unas revistas para no ensuciar el cristal de la mesita. - Sigo trabajando en el FBI, de Jefe, como antes... y, bueno, eh... vivo en el mismo edificio, tengo la misma mascota y creo que eso es todo cuanto puedo decirte -Suspiró y se encogió de hombros, como diciéndo que no sabía qué más contarle. Ahora venía la autómata respuesta que tanto odiaba - ¿y tú? - ¿Que porqué la odiaba? Simplemente no quería saber qué hacía ella, con quién se veía, en quién pensaba... porque sabía que su nombre no aparecería nunca más en sus frases. Y así tenía que ser... ¿o no?
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Lilith Beatus
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Dom Mar 21, 2010 3:53 pm

Miro como Gary se va a por una cerveza e inconscientemente acaricio la fotografía, el lugar que ocupaba Gary, era doloroso notar como éramos dos extraños que se conocían perfectamente, me dolía notarlo como una daga en el corazón, pero no podía hacer nada, por mucho que deseara decirle que le seguía queriendo no podía, aunque solía decir lo que pensaba, ese pensamiento no quería llegar hasta mi lengua y labios para ser pronunciado, quizás por miedo de las consecuencias ya sean buenas o malas… sí, lo reconocía tenía miedo de lo que pudiera pasar si le decía que le seguía queriendo, ahora los dos volvían a tener su vida y eso también le dolía.

Levanto la cabeza cuando él vuelve y se sienta en el cómodo sofá en el que estoy recostada bebiendo una cerveza, era una imagen tan conocida, con pequeñas diferencias, claro, normalmente yo estaba apoyada en el, abrazada a su cuerpo escuchando sus calmados latidos… ahora cada uno estaba en una esquina sin tocarnos y casi sin mirarnos, resultaba realmente muy doloroso. Un suave suspiro se escapa de mis labios y me levanto para coger una copa y abro una botella de vino cuyo delicado contenido vierto sobre la transparente, luego vuelvo al sofá, al lado de Gary y doy un leve sorbo. Mientras escucho todo lo que dice con interés, verdadero interés sin apartar mis ojos de él, no podía, luego escucho su pregunta. ¿Qué le iba a decir? Que para olvidarle o al menos intentarlo me acostaba con más hombres de lo normal, que seguía trabajando de actriz y estudiando enfermería, que le echaba de menos…

-Pues… sigo con mi trabajo y estudios como siempre, básicamente sólo eso, es resto… del resto no quiero hablar- digo con un suspiro, no era capaz de hablar de eso no sabía porque, no quería hablar de mis ligues de una sola noche en el cuarto de baño de algún bar, porque jamás, nunca dejaba que alguno de ellos entrara en mi casa y aun menos en mi cuarto, allí solo había entrado una sola persona que ahora mismo estaba delante de mí. Defginitivamente no quería hablar de mis ligues porque eso podría desencadenar que él hablara de los suyos o de si tenía una nueva novia o algo y no era algo que quisiera saber, al igual que suponía que él no querría saber conq uien me acostaba o no.

-Gary… ¿Qué nos pasa? Antes no era así, antes podíamos hablar con tranquilidad de cualquier cosa pero ahora… ahora…- las palabras salieron de mis labios casi sin pensar y murieron en un susurro ahogado, las tuve que acallar porque sino yo misma me rompería por dentro y no quería.

-Me alegro de que todo te vaya bien- digo de manera casi automática mientras desvío mimbrada un momento hasta que recupero el control sobre mi misma y luego le vuelvo a mirar con la misma sonrisa dulce y tierna de siempre ocultando en algo que ahora mismo no sentía de verdad.

-Sabes, en cierta manera de echo de menos- digo de manera pensativa, sin pensar de nuevo mientras mis ojos se dirigen a la ventana, ha comenzado a llover, a cantaros, ya lo decían en las noticias, una verdadera tormenta que cercaba los recuerdos, ojala pudiese ser como la lluvia que lo limpia todo a su paso, debería aprender a cerrar la boca más a menudo, ya me lo solía decir mi impertinente primo quien fue el primero el decir que lo duraríamos, aunque el se basaba en lo que yo era para decirlo y tuvo razón, por suerte nunca hurgó en ello.

Doy un nuevo sorbo a la copa de vino mientras pienso en todo y en nada, necesitaba encontrar algo para despejarme, a veces no tener un filtro de pensamientos era horrible y otras veces no, a saber lo que podía pasar si mis pensamientos volaban libres por la habitación.
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Gary F. Destiny
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Dom Mar 21, 2010 4:45 pm

Tras sentarse, ella se sentó contiguamente en el mismo sofá. Lo que antes parecía una tontería, como la distancia que los separaba -inferior a metro y medio-, ahora parecía un avismo infinito en el que caerían si osaban acercarse el uno al otro. Eran dos pájaros con las alas atadas, o mejor dicho, arrancadas de cuajo. Suspiró sin poder evitarlo. Apoyó la espalda, que ya empezaba a dolerle un poco, en el cómodo respaldo del sofá. No la miró. Su mirada seguía fija en la nada, pero se le notaba que buscaba algo en lo que ahogar su mirada color ciudad, color veneno, color aburrimiento y color neutralidad. Finalmente volvió a inclinarse hacia delante para tomar la lata de cerveza. No bebió de ella. No tenía sed. Simplemente empezó a poner cara de concentración mirando la lista de ingredientes de la misma. Se releyó al menos tres veces toda palabra garabateada en la lata, y aún así no se cansó de mirarla. Era la excusa idónea para no tener que estar mirándola fijamente, luego cuando lo hacía los recuerdos lo apabullaban.

La voz de ella siguió acariciándole el rostro. Rozó esos magullados pómulos, esa herida ceja y ese partido labio. Tenía que resistir. Debía resistir. Pero la carne era débil, y Gary también. La miró. Fijamente, pero solo cuando de esos labios salió el punto y final de la frase que hablaba de que no quería hablar de lo demás. Su mirada volvió a la lata y para excusarse de no encontrar las palabras que regalarle, se llevó el orificio de la lata a los labios entreabiertos y dejó que ese líquido bajara de forma sutil por su garganta. Y... finalmente la voz de ella salió a relucir de nuevo. El señor Destiny casi se atraganta. Logró contener el líquido en su interior. Tragó. La miró con expresión indescifrable. ¿Que qué les estaba pasando? ¿No lo dejaba bien claro el sentimiento de opresión en el pecho, el metro y medio que los separaba o el simple hecho de oculatarse sus más tediosas realidades banales? Un suspiro previo a la respuesta escapó de unos ya alcoholizados labios - Lo que nos sucede, Lilith, es que rompimos. Ya no hay esa complicidad entre nosotros. Solo somos... eso - Señaló con el mentón la foto. Parpadeó sin retirar la mirada de las sonrisas de ambos, retratadas fielmente por una Nikon. Eran eso. Un simple recuerdo.

Le dolía horrores decirlo. Mas era completa y totalmente cierto. Entre ellos dos ya no había nada. Toda complicidad yacía dormida en un viejo cementerio que albergaba los más inóspidos recuerdos. Ella siguió hablando, tras hacer un drástico cambio de tema. Parecía dispuesta a dejarlo todo a un lado con tal de que al menos volvieran a ser amigos. Dejó la lata encima de las revistas, mientras no retiraba la mirada de esos profundos ojos azules que ahora brillaban con matices más oscuros y lastimosos. Que lo echaba de menos.... y él a ella. Pero.... no. No podía seguir con eso. Se levantó y la miró con expresión tensa, como si de un momento a otro su fortaleza se fuera a venir abajo. Cómo si la cuerda fuera a ceder y con ella todo su ser. - Lo siento Lilith... pero... tengo que irme... no puedo ser amigo de alguien a quien... - Buscó la palabra mientras miraba esos perfectos labios que ahora mismo ansiaba besar. Del mismo modo que ansiaba poder rehuír de ellos. Era todo caos en su interior. - he amado... - sentenció y tras bajar la mirada, ocultando el dolor que eso le suponía, se dirigió a la puerta.
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Lilith Beatus
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Dom Mar 21, 2010 5:12 pm

off:lo que hay entre comillas y azul es un pensamiento intercalado.

-Sé que rompimos, créeme que lo sé “aunque me duela” pero aun así duele que ya no podamos tener una conversación normal y hablar de cosas tontas y sin valor… no me gusta el frío que esconde- digo en voz baja subiendo mis piernas al sofá y abrazándolas como si tuviera miedo de romperme ahí mismo en mil trocitos, no podía… no quería romperme, porque no sabía si podría reconstruirme de nuevo cierro los ojos con fuerza conteniendo todas mis emociones en ellos mordiéndome el labio inferior reteniendo todo lo que quería decir pero no podía.

Abro los ojos de sopetón cuando dice que se tiene que ir y miro la copa de vino que me devuelve la mira impasible, mi cuerpo estaba estático quería moverme pero no podía, quería hablar pero no podía, ahora mismo era una estatua viviente que veía las escenas pero no reaccionaba, mi cerebro no registraba las órdenes pertinentes y me dejaba a la deriva como un barco sin rumbo que no sabe como seguir.

Casi como una muñeca mecánica, sin voluntad me encuentro a mi misma moviéndome hacia donde está Gary, y le cojo de la mano, reteniéndole, ni yo misma sabía porque, yo no había dado esa orden a mi cuerpo, me sentía como si ahora mi cuerpo y me miente estuvieran cada uno por su lado, dos unidades perfectamente separadas y perfectamente juntas al mismo tiempo, noto que mis labios se abren para hablar pero ni yo se que es lo que van a decir mis ojos siguen dulces y tranquilos, siempre con la suavidad que me caracterizaban, siempre tiernos.

-Por favor no te vayas, hablemos de otra cosa si acaso pero por favor, no te vayas"de aquí, no hoy"- la voz que sale de mis labios sigue siendo la misma de siempre armoniosa, dulce, tierna, llena de calor, pero por primera vez la siento ajena aunque reflejaban la verdad, no quería que él se marchase, al menos no ahora, no así como dos extraños, no como si nada nunca hubiese sucedido.

Mis labios se vuelven a abrir de nuevo para volver a hablar como si quisiesen añadir algo más, pero ningún sonido sale de mi boca, no suelto la mano de Gary pero sé que si de verdad se quiere marchar lo hará de todos modos, yo no le puedo retener, ya no, por mucho que desee abrazarle no puedo, lo máximo que puedo es cogerle de la mano y aun así…

-No te vayas…- susurran de nuevo mis labios mirándole fijamente casi en una súplica, fuera la tormenta se sigue desatando con la misma violencia lloviendo a cantaros y tronando incesantemente como una discusión no escrita, como una pelea, un campo de batalla entre dos puntos de vista, entre dos estilos de vida… Salir fuera era llamar a gritos a un accidente o a una enfermedad, no era lo más inteligente aunque yo misma tuviese ganas de salir fuera y correr escapando de todo

Cierro mis ojos de nuevo y miro al suelo antes de abrirlos mirando sus zapatos negros en contraste con mis pies descalzos, me sentía ridículamente frágil a su lado, ridículamente débil, mi mano sigue sosteniendo la suya aunque no sé lo que pueda pasar, sigo sintiendo que mi cuerpo esta lejos y cerca de mi, puedo sentirlo todo, y poner mi alma en todo ello pero por primera vez lo veo todo también desde fuera, y no sé si me gusta eso, porque todo sigue doliendo con la misma fuerza pero además me veo obligada a verlo por duplicado.

Ahora desearía poder desvanecerme, caer inconsciente y al despertar descubrir que todo ha sido un sueño, que nada ha pasado... que todo de alguna manera está bien, pero soy dolorosamente consciente de que eso no va a ocurrir, que todo es real y que no puedo escapar de ello aunque quiera.
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Dom Mar 21, 2010 5:47 pm

Sus pisadas no se detenían. Se acercaba a la puerta, y de un modo directamente proporcional sentía como todos aquellos recuerdos buenos se iban encendiendo a su alrededor. Mas, aún así, eso no le probocaba una extraña felicidad, al contrario. Lo apenaban. Rompían su interior en miles de pedacitos que se clavaban en su cuerpo a modo de punzantes espinas de una rosa que en su día regaló a la que creyó el gran amor de su vida. Lilith Beatus. Ahora esas espinas lo hacían sangrar como si de un manantial que derrochaba dolor se tratara. No era nada. No era nadie. Tampoco ansiaba serlo. Dos manos invisibles se estaban adueñando de su corazón y lo estaban asfixiando como si eso les divertiera. Como si el dolor ajeno les provocara alivio. ¿De quién eran esas manos que lo estaban torturando? ¿De su pequeña Lilith? No. Eran suyas. Él mismo, su sobconsciente estaba haciéndolo sufrir de un modo que la palabra dolor era suave en comparación con ello.

Ella corrió tras él, descalza. Las manos inertes de Gary se balanceaban a ambos lados del cuerpo a medida que se acercaban a esa puerta que cada vez parecía más grande; o bien eso o bien él estaba haciéndose más y más pequeño. El que iba a ser el último balanceo de impulso para tomar el pomo de la puerta fue aprovechado por la pequeña y femenina mano de Lils cuando se agarró de ella en un intento -aún por concretar si válido o no- de que no se marchara. Porque esa partida no era de su casa. Era de su vida. Era un irse para no volver. Era un nada. Era un todo. Fuere lo que fuere, era un adiós. Definitivo, supuestamente. Ahora sí, extrañaba jodidamente un cigarrillo en el que apagar su histerismo. Porque estaba histérico aunque su mirada cargada de dolor no reflejara eso exactamente.

Quedó inmóbil, con ella tomándolo de la mano. Notó en ese simple roce su calidez, su amor, su cariño... y lo supo. Aún le importaba, mas si no fuera así no lo habría detenido. ¿O a lo mejor lo acababa de hacer con tal de poder cruzarle el rostro de una sonora bofetada? Si iba a hacer eso lo disimulaba de miedo, luego su expresión era de una dulzura absoluta. Lo había olvidado. Lils era mejor actriz de lo que todos pensaban. Era su pequeña actriz. O al menos lo había sido hasta hacía unos tres meses. Ella le rogó que no se fuera, mientras de fondo, la lluvia fusilaba la madera de la puerta. La tormenta parecía dispuesta a no dejarlo escapar, a olbigarlo a enfrentarse con sus temores una vez más, allí y ahora. Sus sentimientos. ¿Qué podía decirle? ¿Qué podía hacer? Su corazón yacía inerte a sus pies. Muerto de un solo disparo, de un solo adiós, de un solo beso de Judas. El que ambos se dieron de forma inocente cuando decidieron acabar con lo que ambos creían una farsa.

- Lilith... - Siseó en un intento fallido de que no le temblara la voz. Frustrado una vez más, pues la voz hizo lo que le dió la gana y se quebró de forma delatoria. Ella bajó la mirada tras un último ruego. Él la ascendió para mirar el fondo del pasillo por encima de su cabeza. Un suspiro no llegó a escaparse de sus labios. Más bien fué un sollozo. Casi mudo, casi apagado, pero doloroso. Sus ojos yacían inundados. ¿Y esa figura de hombre implacable? Se había borrado con cada gota de lluvia que caía y teñía el exterior de la casa. Las lágrimas se acumulaban en sus ojos grises, ahora casi negros, como dos pozos sin fondo. No las dejó desprenderse de sus pestañas. No quería llorar, mas ya no veía nada nítido... todo estaba borroso. Por primera vez, en mucho tiempo, estaba a punto de llorar delante de alguien. Y no un cualquiera. Lilith. Su Lils.
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Dom Mar 21, 2010 6:09 pm

Escucho mi nombre salir de sus labios pero no levanto la cabeza, simplemente no puedo hacerlo ya que de otro modo se verían mis ojos anegados en lágrimas como un barco en medio del naufragio luchando por no caer pero sabiendo que era imposible, que de un momento a otro sería tragado por las olas, al igual que yo sería tragada por las lágrimas de mis ojos que luchan por salir y yo lucho porque no salgan, por miedo, por vergüenza, quien sabe, siempre procuraba no llorar frente a nadie, él si que había visto llorar por algo tan simple como ver un gorrión muerto, pero en este caso no era un gorrión lo que yacía muerto, era algo mucho más grande, más profundo.

-Gary… por favor… no te vayas- vuelvo a suplicar con mi voz levemente rota pero siempre dulce y tierna, mientras en mi interior seguía luchando por no ponerme a llorar porque si empezaba no pararía, eso lo sabía, no quería que el desapareciese de mi vida sin dejar rastro, simplemente no podía, mi mente se negaba a concebir siquiera esa idea pero la sola idea era como un cuchillo clavado en mi corazón que se movía retorciéndose dolorosamente haciendo que me sintiese cada vez más frágil, como una muñeca de porcelana que se puede romper en cualquier momento.

Finalmente alzo el rostro con lentitud para mirarle a los ojos aunque no puedo enfocar bien la vista debido a mis propias lágrimas, pero a mis oídos llega su suspiro, distorsionado por algo que parece un sollozo pero aun así no aparto la mirada, no quería perderle, no de este modo, no así, no quería que todo quedara en el oscuro mar negro de la nada y el olvido, la sola idea me aterraba, me aterraba mucho.

Inconscientemente me encontré abrazándole, no quería que el viese mis lágrimas, quizás no debería abrazarle pero no podía evitarlo, quería… necesitaba que él supiese de verdad todo lo que significó para mi, cuanto le había… le seguía queriendo, cuanto le extrañaba… cuanto sentía todo lo que había pasado y sin embargo no podía decirlo, al menos no con palabras porque eso sería hacerlo definitivo, algo que ya jamás podría ser borrado y para bien o para mal me aterraba. Podía ser una gran actriz, podía ser desde una dulce niña hasta una villana de película, pero frente a él era simplemente Lilith, a secas, sin ningún otro adorno, solamente yo.

-Por favor no te marches- parecía que mis labios se habían emperrado en esas palabras mientras le abrazaba intentando que mis lágrimas no se vieran y no escaparan de mis ojos, simplemente ya no podía más, todo ese frío me estaba matando.

Fuera la lluvia y los truenos siguen imperitos con su función, el cielo parecía que también lloraba también, si tan solo pudiese decir lo que de verdad quería, a lo mejor las cosas mejorarían, pero no podía las palabras morían en mi garganta sin encontrar la fuerza suficiente como para alzarse hasta mis labios y poder salir al mundo, poder ser escuchadas.

Mi cuerpo tiembla levemente debido a los sollozos silenciosos que luchan por hacerse oír pero que evito mordiéndome el labio aun abrazada a él, también hacía frío, la calefacción estaba puesta pero yo sentía frío por dentro ye so me hacía temblar, como un niño que se despierta de una pesadilla y se encuentra solo ante la oscuridad..
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Gary F. Destiny
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Dom Mar 21, 2010 6:39 pm

Lo había apostado todo y había perdido. Ya no tenía nada más que a él mismo. Y no solo eso, cargaba con una pena que muy pocos serían capaces de soportar. Ni él mismo estaba seguro de poder hacerlo. Unas palabras empujaban firmemente unos labios finamente encajados para que silenciosos sollozos no se tornaran sonoros y lo delataran más. No era necesario humillarse, aunque bien mirado, ya se sentía así, y no por culpa de ella. - Lo siento... lo siento mucho - Logró murmullar con voz ahogada. Volvió a morderse el labio inferior con fuerza mientras daba medio traspiés al sentirla abrazarse de modo decidido a su camisa blanca. Él no la había mirado a los ojos. Su mirada en todo momento había estado puesta en el final de ese largo pasillo. Esa puerta que daba a una habitación ahora gélida y silenciosa. Era su habitación. La de ella. En la que habían dormido los dos, apretados y alerta de no caerse y romper con la diversión y la ternura de dichos momentos. Ahora todo eso era agua pasada. Hojas muertas. Vientos cambiantes, supuso.

Suspiró y alzó lentamente la mano que aún le quedaba libre, aunque en ese mismo momento sentía que ese cuerpo -ese maldíto cuerpo- ya no le pertenecía. Total, que alzó esa mano y la usó para acariciarse lentamente unos párpados que al bajar se llevaron con ellos las lágrimas, haciendo que solo dos de ellas escaparan de su abrazo. Dos simples y puras lágrimas color de luna que bajaron por su tersa y maltratada piel, cruzando uno de sus pómulos malheridos. Ambas gotas trazaron caminos asimetricos pero acabaron en un mismo lugar, su mentón. Llegaron a la barbilla donde se fundieron en un solo abrazo, como ellos dos siempre habían hecho y ahora mismo estaban haciendo. Sus manos ya liberadas le permitieron pensarse qué hacer con ellas... ¿Qué haría? ¿Apatarla? ¿Abofetearla? ¿Corresponderla? Nada de eso.

La lluvia seguía caiendo del mismo modo que las lágrimas de ambos desearian caer, mas las de ella se ahogaron absorvidas por su ahora mojada camisa blanca. ¿Las de él? Las de Gary se las tragó. Era un hombre. Y los hombres no lloraban aunque tuvieran unas ganas impresionantes o una inminente necesidad de hacerlo. Movido por ese sentimiento de masculinidad se limitó a llevar una de las manos a su mentón y alzárselo con suavidad, para que sus empañadas miradas se cruzaran una noche más. - No me gusta que llores... ¿me vés llorar? No... pues tú tampoco... te pones fea cuando lloras, y yo salía con la rubia más hermosa de cuantas rubias he visto - Su voz siempre sonaba con ese registro autoritário de Jefe del FBI. Acabó por colocar con delicadeza cada mano en una mejilla, resiguiendo la fina y marcada línea de su mandíbula. Los pulgares se encargaron de moverse como limpiaparabrisas y borrar todo rastro húmedo de su cara. Se esforzó, y no sabéis cuánto, en no llorar. En ser fuerte. En ser el Gary más perfecto que se podía ser. En... en no hacer más daño. No a ella. Hoy no.
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Lilith Beatus
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MensajeTema: Re: Tú, yo y los Recuerdos de una Vida (Gary F. Destiny)   Dom Mar 21, 2010 7:07 pm

-¿Y qué importa ahora si me veo fea o hermosa? Todo eso ya se perdió porque fui una verdadera estúpida- digo con la voz aun dulce y tierna intentando controlar mis sollozos que salen de mis labios como leves suspiros. La primera parte de la frase suena claramente la segunda se pierde en un murmullo que no sé si llega hasta sus oídos mientras le sigo abrazando, no sabía si quería que él hubiese oído esa parte, no sabía si la había oído simplemente lo había dicho y listo porque ya no soportaba tener todo eso en el corazón y no poder sacarlo sintiéndolo como un par de manos que apretaban su níveo y frágil cuello estrangulándola sin dejarla respirar.

Vuelvo a morder mi labio hasta que finalmente mis lágrimas remiten levemente y mi vista se aclara y veo la suya y veo como dos lágrimas escapan de sus ojos hasta su mentón haciendo que alce una mano y las limpie con delicadeza de no dañar su labio herido ni de hacerle daño, luego dejo caer mi mano pasando por su pecho casi en una caricia hasta que esta queda pegada de nuevo a mi cuerpo aun pegado al suyo, quería moverme, separarme, pero no podía, simplemente no podía hacerlo.

Abro mis labios para volver a hablar pero las palabras mueren siquiera antes de nacer mientras le sigo mirando respirando levemente, vuelvo a cerrar mis labios y miro por la ventana en donde la lluvia sigue cayendo con violencia, una gran tormenta, no había dudas de ello.

No quería seguir haciendo daño, ni a él ni a mí, no era justo para ninguno de los dos y aun menos para él… quería que fuese feliz, de verdad quería eso pero no quería que se alejase y eso me dolía de modo que le seguí mirando perdiéndome en sus ojos semejantes a la plata derretida o la luz de la plateada luna, mi hermana.

Un suspiro, se escapa de mis labios mientras todos mis pensamientos intentan ordenarse, el caos de mi mente era como un vórtice absorbente que hacía que me sintiese perdida, pero algo seguía claro, el olvido me daba miedo, y el perderle definitivamente también me daba miedo, mucho miedo.

-No tienes nada que sentir... los dos sabemos que fue mi culpa y créeme que me he maldecido millones de veces por ello- digo en un murmullo apagado mientras apoyo levemente la cabeza en su pecho en busca de la fortaleza para poder separarme de él, fortaleza que no tengo mientras mis ojos vuelven a mirar al suelo al tiempo que intento no romperme, ya me sentía suficientemente frágil, como si cuando me separara de él un par de pasos me fuera a caer en mil pedazos sobre el suelo y no supiese recomponerme. Poruqe pese a que siempr el había sido fiel y eso ambos lo sabíamos, también sabía que yo había tenido la culpa de todo.

Además de algún modo quería que él se sintiese mejor, que no estuviese triste, que sonriera con esa sonrisa tan suya que podía alumbrar la noche más oscura con tan solo quererlo.

Alzo mis manos casi titubeando y las apoyo en sus mejillas con cuidado de no hacerle daño en las heridas y le miro y sonrío con ternura directamente a los ojos, mientras mis ojos grabanan en mi retina la imagen de su rostro, sus ojos, nariz labios... los mismos que había besado y amado, los mismos que quería besar pero no podía.

-No… no lloras, pero tus ojos me dicen lo contrario, lo siento mucho, siento mucho si he hecho algo que te ha molestado, de verdad… lo siento-
le digo con mis manos aun en sus mejillas sonriéndole antes de volver a abrazarle, quizás porque era la única manera que tenía de expresarle cuanto sentía el haberle causado algún tipo de dolor por pequeño que fuera, de todas las criaturas del planeta, él era al último a quien querría dañar.

-Gary yo... te quise muchísimo... de hecho eres al único a quien he querido de verdad con toda mi alma y corazón y de algún modo te sigo queriendo... Sé que no podemos volver juntos aunque nos siguieramos "aunque te siga" queriendo, tú puedes estar con otra persona que te merezca mucho más y lo entiendo y si es así me alegraré porque quiero que seas feliz... pero... Me duele toda esta frialdad, es cierto que rompimos pero no quiero que desaparezcas de mi vida como si nunca hubieses estado en ella porque significaste... significas mucho para mi y no quiero perderte... te juro que si pudiese dar marcha atrás en el tiempo cambiaría las cosas pero no puedo, solo puedo rogarte para que no desaparezcas porque aunque me duela sé que todo lo demás está perdido- digo en un con voz más segura mirándole directamente a los ojos, con los mios aun acuosos, diciendo todo, o gran parte, de lo que llevaba dentro y que ya no podía... no quería callar, cada una de mis palabras eran ciertas y quizás el decirlo era doloroso pero ya no se podía hacer nada ¿no? Por mucho que deseara abrazarle, besarle, estar con él... él ya no era mío aunque yo quisiese que lo volviese a ser, él podía tener otra pareja y de corazón esparba que si la tenía fuese feliz con ella.

-Por favor Gary, no desaparezcas de mi vida... por favor-
le suplico, ya que era lo único que me quedaba rogarle y suplicarle para que no desapareciera de mi vida, no quería que fuesemos solo un recuerdo del pasado, fuera la lluvia y los truenos se siguen oyendo conviolencia... Igual no le debía haber dicho todo eso pero ya no podía más, los dos teníamos derecho a saber toda la verdad y decírselo había sido como quitarse una carga muy pesada que me oprimía el corazón.

-Por favor Gary, no soportaría que sólo fuese un recuerdo, no quiero perderte ni quiero que desaparezcas, ya te perdí una vez y fue muy doloroso, no quiero que vuelva a pasar ya me he reprochado innumerables veces el haberte perdido una vez por ser una verdadera estúpida... sé que no tengo derecho a exigirte nada, pero me gustaría... desearía que permanecieses en mi vida de alguna manera, no solo como un mero recuerdo o un simple conocido... No te vayas- mi voz seguía sonando dulce y tierna pero sobre todo sincera ya que cada una de las palabras que decía eran ciertas y las sentía de verdad y de algún modo necesitaban ser dichas, necesitaban ser escuchadas
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