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 No se por que vine...Lo siento [Eithne]

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Gabriel Silverfang
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MensajeTema: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 4:00 am

La primavera había llegado a Bucarest, pero el tiempo seguía frío, aunque menos que en los meses de invierno, las lluvias continuaban limpiando las calles de la inmundicia humana, o al menos eso parecía. Como parte de esa inmundicias, los pasos de un lobo viejo se vieron sorprendidos por la repentina y oscura tormenta en la madrugada ¿Que qué hacía yo a las 4 de la mañana por las calles y lloviendo? Lo que viene a ser costumbre desde hace poco mas de un mes ya, buscar a Jeremmy. El chapotear de mis pasos resonaba por los callejones, mi ropa totalmente empapada al igual que mi cabello, el cual se pegaba a mi piel por la extrema humedad. Mis ojos ambarinos se posaban en el suelo siguiendo el ritmo de mis pies chapoteando a cada paso, era el único sonido que aquella noche escuchaba, acompañando la caída de la intensa lluvia y el rugir de los relámpagos.

Metí las manos en los bolsillos de la cazadora alzando por un momento la vista a al escondida luna, teniendo que entrecerrar los ojos para que la lluvia no incidiese en ellos. El agua mojaba mi rostro, detuve mi paso para cerrar del todo los ojos. Alguien anciano dijo una vez que el agua purifica hasta el alma mas corrupta e insana y eso era lo que necesitaba en ese momento, aunque no de manera tan "católica" necesitaba liberarme de todo el peso de sobre mi espalda, necesitaba hablar de todo contarlo todo... y mi primer objetivo deseaba que fuera Jeremmy...que el entendiera por todo lo que había pasado y por todo lo que pasaba...

La lluvia apretó siendo incomodo el tener el rostro a su merced, el agua corría por la calle como un río, río parecido al que los humanos cruzaban -o lo intentaban- cada mes en nuestras cazas. Continué caminando pero mi cuerpo me pedía un descanso, llevaba todo el día y parte de la noche de aquella manera y mi físico a decir verdad era algo deplorable por la negativa de comer y la priva de sueño al pensar en él y en Jacqueline en la que un día fue mi familia... Mis testa se alzó en lo posible observando el edificio que se encontraba frente a mi, lo observé alzando en lo posible la mirada por todas sus plantas -Aquí es dónde vive Eith...- Susurré y sin darme cuenta estaba empujando la puerta de la entrada. El sonido de la lluvia quedó tras la puerta al cerrarse, lejano, con la misma calma que caminaba por la calle comencé a ascender por las escaleras que llevaban a su ático, posando la mano por la barandilla mientras ascendía.

Tras unos minutos de eterna ascensión dejando un camino húmedo en el, llegué hasta la que era la puerta del ático, mi respiración levemente mas agitada de lo normal por el cansancio que ya traía el subir aquellas escaleras no ayudó a mi descanso. Alcé una mano para llamar a la puerta, cerrando el puño. Con los ojos puestos en la madera de la entrada de aquella casa mantuve el puño en alto durante unos instantes, para luego dejarlo caer y golpear tres veces. La mano regresó al bolsillo esperando la puerta se abriera en poco, si no lo hacía no insistiría y simplemente bajaría las escaleras para volver a caminar bajo la tormenta. Esperé con paciencia, o mas bien con cansancio, durante el tiempo que creí pertinente.

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Eithne Karenina
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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 4:46 am

Aunque siempre había sido partidaria de las tormentas, puesto que las consideraba un verdadero concierto de la naturaleza en la que esta sacaba todos sus instrumentos, lo cierto es que hoy le había molestado encontrarse con una. No por que hubiese cambiado de gustos, sino porque en el envejecido techo del ático habían aparecido un par de goteras debido al desgaste y al ruinoso estado del edificio en general, y ahora andaba batallando con los cubos que colocaba estrategicamente en los lugares concretos para evitar que se le inundase el suelo de madera y se vienese abajo.

No esperaba a nadie en su noche de insomnio, y la clave de averiguarlo era que no había sábana alguna ocupando el piano eléctrico en cuyo teclado había estado practicando aquella tarde, un secreto que no revelaría a nadie de saber que alguien acudiría a visitarla. Libros traídos de la pequeña biblioteca del otro viso reposaban a un lado de la cama, desgastados por el polvo, salvo uno abierto, que caía en el colchón y estaba a medio leer: Filosofía, una rama demasiado complicada y cuyos términos aún intentaba entender, pero no se rendiría...

Justo cuando logra situar el último de los cubos, un ruído de pasos la hace ponerse alerta... ¿Quién puede haberse acercado hasta allí en una noche como aquella y por qué? Los golpes en la puerta no tardan en salir y ella, llevando poco más que una camiseta de Linkin Park que le llega a la altura de los muslos, camina con sus pies descalzos directa a entreabrirla... Y, a quien menos espera encontrarse, es a quien se encuentra:


-¿Gabriel? -Sí, empapado, de los pies a la cabeza- Pasa, si no quieres coger una pulmonía... -Dice, más por inercia que por haberlo razonado primero y dialogado con sus barreras, puesto que la sorpresa habla en estos momentos... La primera y última vez que el Alfa había estado en su casa, había sido durante otra tormenta solo que, aquella vez, fue ella quien le trajo y sabía a que venían, ahora, sin embargo, estaba desconcertada... Y, sin embargo, el demacrado estado del licántropo le hacía intuir que los motivos no serían muy distintos.

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Gabriel Silverfang
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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 5:08 am

Las gotas de agua resbalaban por el cuero de la chupa hasta caer el suelo, sonando en casi silenciosos "plof", mi rostro igualmente húmedo estaba dirigido hacia la puerta, pero se desvió impaciente haciendo que el cuerpo se girara igualmente -no tenía que haber venido a despertarla...- Fue mi pensamiento cuando puse en marcha un pie, escuché la puerta abrirse y de nuevo mi rostro se dirigió a ella observando su cara de sorpresa evidente, quien se esperaba que a las 4 de la mañana en una noche como esta se presentara alguien en su casa, evidentemente nadie. Mis labios se entreabrieron, quizás para decir que me marchaba para pedir disculpas por venir a esa hora.

Su ofrecimiento quizás hizo cambiar de parecer aquel rincón de mi cabeza que seguía estable, y caminé en la dirección contraria hacia donde había dado el primer paso para entrar en su casa, ni me fijé en los cubos ni en la predisposición de los muebles ni nada, pestañeé de manera lenta manteniendome en mitad de la sala con las manos en los bolsillos -Lamento venir tan tarde...- Conseguí decir dejando a un lado mi ausencia mental -¿Te he despertado?- Me giré para mirarla como siempre a los ojos.

Hacia no mucho que había estado en aquel mismo lugar siendo Eith mi consuelo ante todo lo que me estaba pasando, mi aspecto había cambiado desde entonces, al menos lo que se podía ver, las ojeras eternamente marcadas y mi rostro algo mas delgado notándose los huesos de la mandíbula aun más de lo que ya lo hacían. De fondo el sonido de la lluvia en el exterior y el caer de las gotas en aquellos cubos que tan bien había predispuesto ella para que el suelo no se mojase, y yo, mojándole el suelo con todo mi yo empapado.

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Eithne Karenina
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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 5:23 am

Le ve dudar, como si justo antes de abrir la puerta ya estuviese dando media vuelta, y eso aún la confunde más... ¿Viene para irse? Frunce el ceño levemente, observando como finalmente entra, haciéndose a un lado para permitirle entrar. Le observa de arriba a abajo, desde lo empapado que va, hasta la delgadez que presenta, algo exagerada, y las ojeras que surcan un rostro demasiado cansado, más aún que la última vez... De todas formas su aspecto, aunque mejor que el de Gabriel, no es tampoco el más optimo: está limpia y seca, pero no va demasiado vestida que digamos, y algún que otro moratón entremezclado con quemaduras de cigarrillo se entremezcla por sus brazos y piernas, siendo visibles, algo a lo que está tan acostumbrada que ni da importancia.

Ante su pregunta niega con la cabeza, ella casi nunca duerme, su trabajo es la noche y, cuando la tormenta le impide que así sea, eso no hace a su cuerpo cambiar de rutina y aceptar que puede dormir más de dos horas y sin sentirse resentido en ningún músculo, aunque teniendo en cuenta lo reciente de las marcas de colillas parece que aún se aqueja de la última ocasión en la que ganó algo de dinero.


-No pasa nada, yo no duermo... O al menos, no mucho -Contesta, sosteniéndole la mirada, forzándose a mostrarse serena, como si aquello fuese normal... En parte lo es, la rutina con Gabriel es no saber que fachada usar y acabar siendo torpe en ese aspecto, lo raro sería conseguir mantener un papel mucho tiempo, dado lo peculiar que es. Y aún así ella lo intenta...- Disculpa que no te pueda ofrecer nada para tomar, pero se me han agotado las existencias... -Más bien, últimamente va demasiado justa, pero su estómago está acostumbrado a subsistir con poco y no suele recibir visitas.

Subitamente, una de sus barreras logra imponerse, haciendo que le de la espalda a él y corra a tapar con la vieja sábana el teclado, además de cerrar el libro y guardarlo bajo la cama, como si creyese que nadie debería pillarla intentando acceder a conocimientos que no tiene derecho o capacidad para desarrollar. Y aprovecha para tomar asiento en el envejecido colchón, escuchándose el crujido de muelles al hacerlo, y volver a mirar al viejo lobo, haciéndole un gesto con una mano que invita a que se siente a su lado:


-Deberías quitarte esa ropa mojada... Al menos las capas superiores que lleves -Sugiere, intentando que pueda sentirse todo lo cómodo que en un lugar como aquel puede uno estar. No parece darle importancia a que haya mojado el suelo que intentó proteger de las goteras, simplemente espera en silencio a que proceda, reconfortándose con el sonido de las gotas a veces acompañado por algún trueno cuyo rayo predecesor ilumina la estancia gracias al enorme ventanal.

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Gabriel Silverfang
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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 6:03 am

Mis ojos la siguieron aunque reaccionando de manera lenta llegando a ver como tapa algo con una sabana y mientras intentaba averiguar que era despertando en mi aquella curiosidad que siempre estaba presente en mi, escondía aquellos libros. Desvié la mirada a ella ya sentada en la cama, negando levemente con la cabeza -No te preocupes esta noche no tengo ganas siquiera para emborracharme…- Se dibujó una leve y momentánea medio sonrisa en mis labios -Con respecto a lo del sueño de sobra sabes que compartimos esos “gustos”- Hice el gesto de comillas con una sola mano- De nuevo había recuperado el semblante serio o mas bien inexpresivo que hace unos instantes.

Miré mi ropa cuando dijo eso de quitarme lo mojad, así que saqué la otra mano del bolsillo de la cazadora para abrirla, llevaba debajo una camiseta blanca de manga corta, algo mojada por las zonas donde la cazadora no cubría. Miré alrededor buscando un lugar donde dejarla a que se medio secase la piel –ya que no es bueno frotar el cuero porque se hacen marcas blancas- Luego regresé frente a ella observándola sentada en aquella cama -Preferiría sentarme en una silla, no quiero mojarte la cama- Mirando por un momento el lecho para de nuevo mirarla a ella, como si esperase algo, y simplemente no sabía que hacer. Mi visión se desvió buscando por la estancia algún asiento, vislumbrando una silla frente a aquel mueble oculto por la sabana, regresé la mirada a ella señalando aquella vieja silla, preguntando con la mirada si podía tomarla para sentarme y así evitar mojar la cama con aquellos pesados vaqueros empapados.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 6:25 am

-Vaya, no sé si que no las tengas es bueno o malo... -Responde, sin saber bien que decir, e incapaz, como siempre, de corresponder a esa sonrisa tan sutil y efímera- Sí, lo tengo presente... Pero aún así me sorprende que te hayas atrevido a salir solo y a pie en una noche como esta -Dice, justo cuando un nuevo rayo ilumina la estancia precedido por otro trueno que la hace retumbar levemente junto con sus viejos muebles.

Observa como se quita la cazadora y la deja en cualquier lugar, antes de enarcar una ceja con su comentario. Niega con la cabeza, logrado que varios mechones escarlata le caigan sobre el rostro, y suspira:


-En primer lugar, puedes quitarte calzado y vaqueros, creo que no es necesario jurar que no me espantaré por ver a un hombre más en ropa interior y camiseta -Responde, casi bromeando para quitarle hierro al asunto, aunque las palabras sean ciertas y, de hecho, ella misma esté con esas dos prendas y nada más- En segundo lugar, esta cama está en sus últimos días de vida, como casi todo lo que te rodea, mojarla no empeorará su estado -Se encoge de hombros, como si realmente le diera igual vivir en un lugar de tan deplorable estado... Al menos las vistas eran maravillosas, eso seguro- Y en tercer lugar, estás como en tu casa... No a nivel de comodidades, pero si a nivel de libertad: puedes tomar asiento en la silla si quieres... -Aunque interiormente esperase que mantuviera el viejo piano tapado, no sabría que responder si lo descubirese e hiciera alguna pregunta.

Dicho aquello, se acomoda más sobre la cama, cruzando sus piernas, surcadas, al igual que sus brazos, por los recientes golpes y quemaduras, a lo indio. Deja caer ambos codos a cada lado de la cama, medio recostándose, y mantiene su mirada azul fija en los irises ambarinos de Gabriel, guardando silencio unos segundos antes de, finalmente, preguntar:


-¿Qué te trae por aquí?

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Gabriel Silverfang
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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 6:51 am

La espera de respuesta le hizo notar el frío de la ropa ahora estando en un ambiente menos húmedo que el exterior -No es por empeorar su estado, es por no incomodarte en un lecho húmedo cuando descanses- Me giré para caminar notando el frío también en los pies, el descalzarme no iba a rechazarlo puesto que era incomodo ahora que no tenía los pies medio sumergidos en agua que corría por las calles. Me detuve a la espalda de la silla quitándome los zapatos dejándolos a un lado y después de estos los calcetines igualmente mojados, apoyé las manos en el respaldo de la silla con afán de cogerla cuando al alzarla un escalofrío recorrió mi espinazo poniéndome la piel de gallina, lo que me hizo dejar la silla sobre sus cuatro patas -Creo que voy a hacerte caso…- Dije sin llegar a voltearme llevando las manos al cinturón con boquetes extra que sujetaba el pantalón -¿Tienes una toalla o algo que pueda usar para secarme un poco?- Miré de reojo hacia atrás mientras me deshacía del pesado vaquero para dejarlo sobre el respaldo de aquella silla, la camiseta no veía necesidad de quitármela puesto que era lo que menos se había mojado y además así ocultaría las ahora marcadas costillas y también se ocultaba en parte los huesos también marcados de la cadera, yo no me daba demasiada cuenta pero lo cierto era que había perdido más peso del que al principio creía.

-Pues… me trajo el rio que viene calle abajo…- Dije caminando hacia ella de aquella guisa, ahora si sentándome a su lado en la cama. Con aquello quería hacer una pequeña broma, pero nada lejos de lo normal -En realidad estaba caminando y me topé con tu edificio- La miré, pudiendo ver ahora estando más cerca aquellas marcas, lo cual me hico fruncir levemente el ceño -¿Y eso?- Pregunté señalando una de las marcas, pudiendo ver que por su posición en las pernas también las tenía, alcé la mirada para buscar la de ella en pos de encontrar respuesta si es que quería dármela, yo no era nadie para exigirle nada y menos una explicación, sobre todo después de nuestro comienzo de secretos por mi parte.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 7:12 am

-Gabriel, ambos sabemos que ninguno de nosotros conoce el significado de la palabra "descansar" -Responde, con total tranquilidad... A veces se sorprendía a si misma cuando resaltaba obviedades de forma tan despreocupada. Sin embargo, el licántropo parece replantearse su decisión cuando se gira para descalzarse y desistiendo en coger la silla- Haces bien -Contesta cuando accede a hacer caso a su sugerencia, observando sin prestar mucha atención al hecho de que se quite los pantalones, aunque sí pueda apreciar su mayor delgadez un poco más que cuando iba con tanta ropa, algo que le preocupa... Y es una preocupación que a estas alturas de nada le sirve esforzarse en debatir mentalmente, total, iba a seguir ahí...

Ante su pregunta asiente, poniéndose en pie y encaminándose a la puerta, que abre para salir sin cerrar. Se escuchan sus pasos saltando los escalones huecos y el crujido de la madera pisada, acompañado por la lluvia que se oye con más fuerza. Regresa al momento con una toalla pequeña pero suficiente para secarse y una manta llena de remiendos. Cierra la puerta tras de si, sentándose en la cama imitada por Gabriel, tendiéndole la toalla.


-Bueno, dicen que las casualidades no existen, así que no le daremos más vueltas a que estés aquí... -Dice, abriendo la manta y estirándola, para después cubrir la espalda del lobo con la misma- No te conviene enfermar -Comenta, mientras enreda un mechón pelirrojo entre dos de sus blancos dedos, permaneciendo en silencio, limitándose a mirarle y a ser observada-¿Eh? -La pregunta le pilla por sorpresa, son marcas que ella ya acostumbra a llevar a veces y en las que apenas repara salvo por un dolor que ha aprendido a ignorar... Y debe seguir ignorándolo, tanto el de fuerza como, especialmente, el de dentro. Mostrarlo sería, según ella, dejarse ver débil y vulnerable, algo que no quiere hacer. Por ello se encoge de hombros, restándole importancia con un gesto de mano- Ah, nada, gajes del oficio...

Es una respuesta escalofriante, pero no por lo que dice, sino por el como lo dice: la tranquilidad de aquellas palabras, en esas circunstancias, resulta sorprendente de forma negativa y heladora. No parece reparar en ello cuando su mirada azul corresponde a la ambarina de Gabriel, en un silencio solo roto por la melodía de la tormenta.

-¿Qué te ocurre? -Se atreve finalmente a preguntar, sin dejar de mirarle fijamente.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 7:33 am

Salió de la habitación unos minutos a por aquello que le había pedido, en aquellos instantes paseé la mirada por aquel lugar frotando un poco las manos notando el frio que entraba por según qué zonas. Al poco regresó con una manta y la toalla -Gracias…- Dije cogiendo la toalla y comenzando a secarme, mientras hacía esto, noté el calor de la manta sobre mi y alcé la mirada a ella de manera agradecida por aquel gesto. Observé aquellas heridas que eran…”gajes del oficio” negando levemente -Tendrás que cambiar de profesión entonces…- Dije para alzar la mirada a ella nuevamente, poniendo la toalla sobre mi cabeza frotando para secar en la medida de lo posible el pelo.

La melodía de la lluvia inundaba ahora la habitación, pero fue interrumpida tras unos minutos por aquella pregunta que hacía tanto no escuchaba, alguien preguntando que me ocurría. Retiré la toalla de mi cabeza para mirarla ¿Qué debería responder? En si es que… mi hijo sigue desaparecido… no como no duermo... a si mi ex-mujer y mi mejor amigo me ocultaban que están saliendo y que mas… a claro no podía faltar la apoteosis final, mi padre había hecho acto de presencia en mi casa para recordarme lo buen hijo y líder que era… Mientras pensaba aquello continuaba mirándola sin dar respuesta alguna -Son… muchas cosas Eithne…- Dije finalmente sin dejar de mirarle, dejé la toalla a un lado para acomodar mejor aquella manta entreabriéndola, estirando un poco hacia ella con señal de querer cubrirla también -Te... vas a resfriar…- Quizás era una escusa quizás pensaba realmente eso… pero ahí estaba… con la manta a medio o abrir ofreciéndole el compartirla o quizás iba más allá y lo que necesitaba era otra “terapia” consoladora… Mis ojos no se apartaron de los de ella a esperas de reacción alguna.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 09, 2010 8:31 pm

-No hay de que -Responde, echándose hacia atrás su roja cabellera con una mano, aunque más bien queda en un intento y logra que esta le caiga más desordenada aún hasta los hombros- No te creas que no me gustaría -Dice, al oír su consejo... ¿Se piensa alguien en serio que es lo que es porque quiere? Nada más lejos de la realidad- Pero no es fácil, soy una ilegal, ¿recuerdas? No tengo ni mi documentación si quiera... Para encontrar trabajo te la exigen, junto con una vivienda... ¿Y sabes qué? Tampoco te dejan alquilar nada si no tienes un trabajo con el que conseguir papeles. Irónico, ¿no? A menos que tengas dinero de sobra para pagar muchos adelantos... -Y ella lo tuvo en las manos hace unas semanas, pero se lo robaron después de utilizarla sin pagar, por lo que volvía a empezar de nuevo a reunir poco a poco una cantidad suficiente.

Espera en silencio a que él responda a su pregunta, sabiendo de antemano que probablemente no sea concreto ni diga nada, algo que ella también haría en la misma situación. De hecho, ¿alguna vez ha hablado de si misma con Gabriel? En contadas veces, ciertamente, limitándose siempre a escuchar... Y realmente lo prefiere, prefiere poner el hombro a buscar uno para ella misma, de ese modo puede preocuparse por alguien sin correr peligro de revelar demasiado sobre si misma que la vuelva vulnerable ante esa persona.

Le sostiene la mirada, desviándola unos segundos hacia la manta ante su sugerencia, y volviendo a fijarla de nuevo en los ojos de él. Probablemente ese es un tipo de contacto que rechazaría de buenas a primeras, pero ver a un viejo lobo en apariencia fuerte y poderoso pareciendo más un cachorro desvalido y lleno de dolor, hace que finalmente asienta. Sin más se acerca a él, cubriéndose con la manta ella también y apoyando un brazo en su espalda mojada, por encima de la tela, incapaz de abarcarla por entero pese a que él haya adelgazado.


-Si son muchas, empieza por la primera y termina por la última... -Susurra, alzando el rostro para volver a mirarle a los ojos- ...O sencillamente, no empieces.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Mar Abr 13, 2010 4:08 am

En aquella postura mis ojos cansados seguían puestos en los de ella, esperando que bajase aquella manta o que por lo contrario se metiese bajo ella. Pero fue la segunda opción la que tomó y puso uno de sus brazos tras mi espalda, pudiendo notar el contraste de frió calor contra la camiseta, el brazo alzado bajó para cubrirla a ella también con la manta, dejando aquel brazo sobre sus hombros, Un profuso suspiro emergió de mis pulmones ante tal contacto, ante aquella situación. Pocos eran los momentos -por no decir ninguno- que tenía así y no podía ocultar lo mucho que apreciaba aquel contacto, entrecerrando los ojos elevando lentamente el mentón al techo. Mi respiración se hizo tranquila, y mi corazón parecía apenas latir sin fuerza, mas bien sin ganas.

-Por la primera...- Dije en un susurro tras unos largos minutos de silencio en aquella posición, regresando la mirada ámbar a los de ella, con aquello daba pié a la larga "conferencia" que daría aquella noche una vez mas -De sobra sabes... que puedes pedirme lo que necesites... haces mucho por mi y me gustaría poder devolverte todas estas noches en vela escuchándome...- negué levemente con la cabeza interrumpiendo cualquier reproche -Si al menos no quieres aceptar mi ayuda gratuita... tómalo como un préstamo que alguna día me devolverás...- Aquel era la primera cosa que me gustaría tratar, siempre y cuando ella estuviera conforme.

Acomodé la manta para cubrirnos bien a ambos ya que al estar parados la estancia era fría y no teníamos alcohol para contrarrestarlo, tampoco es que lo quisiera, al menos no por esta noche -Otra de esas cosas... es Jeremmy...- Aparté entonces la mirada lentamente pues mis ojos vibraron ante todo lo que aquel nombre rodeaba -He perdido la cuenta de cuanto tiempo lleva desaparecido...- Dije con tono cansado, pues muchas eran las horas que había pasado buscándole por todo Bucarest, había pensado recorrer Rumanía para luego salir mas hacia el exterior, aunque aquello significara mi muerte y notable abandono de la manada.

Suspiré profundamente, regresando la mirada a ella tratando de hacer una pausa en la cantidad de cosas que perturbaban mi cabeza, no siendo aquellos dos temas los únicos que tratar. Me moví ligeramente acomodándome, pero era mas por sentir el contacto de ella, el saber que era real que estaba con alguien en aquella situación, que no era otro sueño mas del cual despertaría. Hacía mucho que no hablaba con nadie, y en Eith había encontrado alguien con quien poder expresarme como aquella primera noche en mi apartamento, con ella no era Gabriel Silverfang, macho alfa de la manada de Bucarest, no, con ella simplemente me sentía Gabriel, un lobo viejo con problemas, pero solo eso, un lobo más del montón y no por que su condición me trasmitiera eso, si no la forma que ella tenía de tratarme. Toda mi vida había estado rodeado de... súbditos, si eso súbditos, no componentes de una manada, siempre haciendo lo que se les mandaba, pero de sobra sabía que con Eith era distinto, ella me escuchaba.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Mar Abr 13, 2010 5:16 am

No da signos de incomodarse cuando el brazo de Gabriel cae sobre sobre sus hombros tras cubrirla con la manta. En lugar de eso, se pega más a él, apoyando su cabeza en el hombro del viejo lobo. Cierra los ojos durante varios segundos, en los cuales los truenos y relámpagos inundan la estancia acompañados por el ruído de las gotas al caer con fuerza y el viento silbando entre las cortinas deshilachadas y roídas. Y solo los abre una vez él habla, alzando su níveo rostro hacia el suyo, tan demacrado y cansado, fijando sus irises azules en el ámbar de los ojos de Gabriel.

-Es mucho lo que necesitaría... ¿Sabes acaso cuanto cuesta conseguir unos papeles que pasen por legales mediante el soborno? -Inquiere, negando con la cabeza, y, por tanto, frotando de forma inconsciente su cabeza contra el hombro de él- Y después adelantos de un alquiler digno y... Sigo sin tener estudios ni saber hacer nada más que lo que hago, ¿cómo te lo devolvería? Dudo que nadie vaya a contratarme. -Suspira, mientras el cabello rojizo, ahora más desordenado, cae revuelto dejando algunos mechones sobre su cara- Lo que hago por ti es lo mismo que tú por mí, al fin y al cabo, yo también estoy siempre sola, y en este momento no lo estoy... Porque estás tú, aquí, a mi lado -Recalca, casi inconsciente, en uno de esos momentos en los cuales la esencia se deja ver tras las grietas de una armadura que flaquea.

No se le pasa por alto el cambio de expresión cuando menciona a Jeremmy, como sus ojos se tornan vidriosos, como él mismo parece vibrar por dentro por la congoja reprimida. Y, aunque sepa que no debe, siente nuevamente ese deseo de consolar a otros como nunca ha sido ella consolada. ¿Por qué? ¿Y por qué con Gabriel? No lo sabe, tampoco sabe si quiere saberlo, pero sabe que cada vez le cuesta más evitarlo, que cada vez hay menos corazas, menos barreras, y que las que quedan intentan resistirse, alimentar ese sentido común que le dice que aparte de su lado a ese hombre... Pero la voz de la conciencia le impide hacerlo, por lo que permanece ahí, escuchando.


-Creo que una vez... Le vi, ¿sabes? -Dice sin pensar- Antes de que desapareciera, cuando todavía estaba molesta contigo por mentirme. No sabía que era tu hijo, pero él sí me reconoció, y no precisamente de forma grata... Se refirió a mí con algo así como "la fiel perra del déspota tirano" -Se encoge de hombros, volviendo a suspirar, rozando de nuevo el hombro de Gabriel con su cabeza, gesto en el cual se despeina más, y finalmente vuelve a mirarle a los ojos- Sea como sea, leí no recuerdo en que libro un proverbio muy cierto: "De nada sirve preocuparse si el problema tiene solución... Y, si no tiene solución, ¿de qué sirve preocuparse?" -Se muerde el labio inferior unos instantes, intentando ordenar sus ideas antes de expresarlas- Lo que quiero decir con esto es que... Sí, es tu hijo, le quieres, y te sientes destrozado pero... Nada de eso va a cambiar la situación. Así que, aunque duela, aunque cueste, aunque mate por dentro, debes aceptarlo de la mejor forma, dentro de lo malo: Es un lobo adulto, joven sí, pero adulto; sabe defenderse, porque ha tenido quien le enseñe a hacerlo desde siempre... Seguramente, esté donde esté, estará bien y... Si tiene que volver a ti, lo hará. Mientras tanto, preocuparte porque no sea así, solo atrae esa posibilidad. -No se siente del todo bien diciendo todo aquello, cree estar siendo honesta, pero cuando la honestidad duele... ¿Sigue siendo buena? Pocas veces es honesta si quiera consigo misma, pocas veces ha visto a alguien serlo con ella, como para saberlo, pero el caso es que es incapaz de no serlo en aquel momento, aunque eso pueda no convenirle- Sé que no es el mejor consuelo, sé que es una mierda, pero... Es así, aunque pese y dañe como lo que más.

Y, dicho esto, habiendo sido sincera, toca guardar silencio, lo sabe. Por ello se acurruca más dentro de la manta, pegándose del todo a él, sin dejar de observarle. No hace falta que le diga con palabras que si quiere seguir hablando, si hay algun problema más que contar, ella está ahí, disponible... Aunque no sepa exactamente por qué decide estar, pero está, y eso es lo que cuenta.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Mar Abr 13, 2010 6:25 am

Giré el rostro hacia ella, que estaba con su cabeza sobre mi hombro, par poder mirarle directamente a los ojos, y que nuestras miradas una vez mas se encontrasen en aquel silencio justo antes de que su voz acompañara el repicar de las gotas en los cubos que evitaban que el suelo se mojase, el golpear de la lluvia en los ventanales pareciendo querer partirlos -Yo te contrataría...- Fue mi respuesta a su "replicar" sobre el contrato y papeles, dejándole a entender de que si sería capaz de todo aquello, e incluso más. Inconscientemente la estreché un poco mas contra mi cuerpo, como si quisiera protegerla, al darme cuanta de la presión extra relajé aquel agarre a un abrazo normal tal como estábamos hace apenas unos minutos.

-Yo...no me siento solo cuando estoy contigo...- Hablé en susurro aun mirándola, abrí un poco mas los ojos como si aquello no lo hubiera querido decir en alto, como si aquello hubiera sido un error. Relajé la mirada, lo dicho dicho estaba y tampoco era mentira. El estar con Eith me hacía ver que aun podía escapar de aquella soledad que me abrumaba noche y día en el tiempo que pasaba en mi apartamento o en las largas caminatas en busca de Jeremmy. Le nombró, dijo que le había visto, mi cara pareció iluminarse ante aquella idea, desapareciendo de manera notable al tratarse de un encuentro justo antes de desaparecer -Así es Jers...- Mi mano sobre su hombro se movía inconscientemente acariciando la piel de esa zona del cuerpo de ella -No te ofendas, si lo dijo es por que te habrá visto conmigo, no por ti, sus insultos son única y exclusivamente para mi...- Sonreí durante un instante de perfil de manera triste ante aquello, como si ya lo tuviera asimilado. Aun sabiendo de su desprecio era capaz de disculpar sus palabras insultantes ante alguien, supongo que es por ser padre, por que cualquiera no disculparía las acciones o palabras de un conocido o amigo o alguien que no le importara y a mi Jeremmy me importa...

El silencio me hizo presa, mientras que las palabras de Eithne me hacían no poder despegar mi atención de ella, escuchando su reflexión, asintiendo levemente -No me he dado cuenta de lo rápido que ha crecido...- Dije entre cerrando los ojos, aquella mano sobre su hombro continuaba su lento movimiento sin verse alterada por nada -Llevo mucho tiempo ciego... no he visto el crecer de Jers...ni el rehacer de la vida de Jacque...- Otro tema mas que añadir a la lista, la relación de Jacqueline y Tyler, cosa que no me molesta, me entristece en cierta manera pues por un instante mi yo rebelde se propuso el recuperar a su familia, viéndose torcidos todos mis planes al enfrentarme a la nueva relación que ambos tenían. La estructura que en mi mente construía de la familia feliz, del recuperar en ese aspecto la felicidad que se me fué de las manos, que me arrebataron de manera tan cruel...se vino abajo en cuestion de segundos con aquella confeslion.

-Jacqueline... la madre de Jeremmy tiene pareja...- Dije dejando escapar un leve suspiro -Y no, no es eso lo que me molesta, si no el que se trate de mi mejor amigo... o el que al menos creía que lo era...¿Tanto miedo me tienen como para no poder contarme algo así?- De nuevo la miré de manera directa como buscando en sus ojos una respuesta, aunque de ella no es de quien obtendría respuesta

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Mar Abr 13, 2010 8:42 pm

-¿Qué? -Abre un poco más los ojos al escuchar lo que dice. ¿Qué se arriesgaría a contratar a una ilegal sin papeles que jamás ha servido un vaso? Y todo eso, ¿por qué?- No sabes lo que dices.... Te meterías en un vacío ilegal, además no tengo ni idea de hacer nada y... -Y realmente, no quiere deberle nada a nadie. Maldito orgullo, mierda- Déjame que lo piense, ¿vale? -Resuelve decir finalmente, incapaz de encontrar ninguna excusa coherente con la que convencerse a ella misma, como para hacerlo con él. Y es que cada vez va asumiendo mejor que no va a conseguir salir de su agujero por si sola.

No se molesta cuando la aprieta más contra él, al contrario, se acurruca del todo, pero cuando ve que él relaja el agarre de nuevo, ella también se despega un poco. Las siguientes palabras de él hacen que le mire fijamente, entreabriendo levemente los labios y dejando escapar un suspiro. ¿Por qué ha pronunciado justo esas palabras? Han sido recibidas como un golpe en todo su conjunto de fachadas, uno más... De tantos recibidos en el tiempo transcurrido desde que llegó a Bucarest como un alma errante.


-A mí... Me sucede lo mismo -Responde, sin dejar de mirarle fijamente. Niega con la cabeza después, cuando excusa a su hijo por lo que dijo... Como si a ella le afectara- No me ofendí, ¿debería? No dijo nada que nunca hubiese oído, al contrario, dijo lo que realmente era: soy una perra, en cierto sentido de esa palabra... Sería hipócrita sentirme ofendida por ello -Nota la caricia sobre su hombro por parte de Gabriel, pero no da signos de que le moleste, más bien, comienza a imitarle por inercia, acariciando ella su espalda por encima de la húmeda tela de su camiseta- Lo que no entiendo es... ¿Por qué esa especie de odio visceral hacia ti, si eres su padre y estás destrozado por su marcha? -Al momento se da cuenta de lo que acaba de preguntar y rectifica- Lo siento, no es asunto mío...

Las caricias por su espalda continúan, en ascenso, alcanzando su nuca y enredando entre sus blancos dedos algunos mechones de su cabello, deteniéndose un rato en acariciar allí antes de iniciar un nuevo descenso. Y mientras lo hace, escucha, atenta, sin dejar de observarle:

-Bueno, has estado ciego, pero ahora has abierto los ojos... Más vale tarde que nunca, suelen decir -Comenta, atendiendo a la siguiente revelación- Vaya... -Dice con algo de sorpresa- Bien...Estuvo mal que te lo ocultasen, sí, pero aún así debes de ver no solo si el hecho estuvo bien o mal, sino si la intención fue buena o mala... Las dos cosas y no una deben tenerse en cuenta -Dice, humedeciéndose levemente los labios con la lengua de forma autorefleja mientras habla- Ellos te lo ocultaron y estuvo mal, pero lo hicieron probablemente porque temían herirte, y esa intención, por tanto, estuvo bien. -Le aguanta la mirada cuando esta se vuelve directa- Que haya rehecho su vida no quita que puedas compensarla, de otra forma, por el daño que pudiste hacerle... ¿Qué hay del apoyo, la comprensión y la amistad? Si realmente la aprecias, si les aprecias a los dos... Hazles ver que aceptas que encuentren una oportunidad de ser felices, de que ella rehaga su vida y vuelva a sentirse querida, y que no vas a darles la espalda por ello. Es la mejor forma que tienes de redimirte por lo que sea que te hace sentir culpable. -Sentencia, con sinceridad.

Se sume en un nuevo silencio en el cual la tormenta se hace oír y ver con más fuerza, mientras que no cesan ni las caricia que Gabriel da sobre su hombro ni las que ella reparte en la espalda de él. Finalmente, vuelve a mantener directa la mirada, para romper ese breve espacio de tiempo sin palabras:


-Tú también tienes derecho a volver a ser feliz, Gabriel, y a rehacer tu vida para lograrlo. Es un derecho que creo que has olvidado, y que debes recordar...

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Miér Abr 14, 2010 1:12 am

Ante su respuesta sobre el tema del trabajo, a que se lo pensaría, asentí brevemente para continuar con mis palabras, mis ojos se posaron desde entonces en los suyos escuchando en silencio lo que decía de nuevo negué levemente ante el comentario en respuesta a la defensa de Jeremmy, aunque no dije nada mas al respecto. Cuando realiza aquella pregunta, mis orbes se alternan entre los suyos –del izquierdo al derecho y así sucesivamente- manteniendo un largo silencio hasta que decide hablar de Jacqueline y Tyler. No pronuncié palabra alguna sobra aquel tema, pues la pregunta sobre el por qué del odio había calado de manera sobrecogedora en mi.

La caricia de mi mano sobre su hombro persistía, caricias que hacía mucho nadie recibía de la mano del viejo licántropo alfa. Mis pulmones se hincharon escuchándose el como el aire entraba por mis fosas nasales en el silencio que se había quedado tras su último comentario, el aire salió por entre mis labios un poco abiertos como un profundo suspiro, pudiendo notar ella el hincharse de mi pecho haciendo incluso que ella misma se moviera con el.

-Jeremmy me odia… desde que me separé de Jacque…- Dije con la ultima bocanada de aire de aquel suspiro, la mirada se me centró dejando aquel temblor de cuando hizo aquella pregunta -Y más aún… cuando le negué el liderazgo de la manada…cosa de la cual me arrepiento eternamente…- Aparté por un momento la mirada cansada y triste, pues era lo que todo aquello me hacía sentir de un tiempo hacia el presente. De nuevo estreché con ese único brazo que tenía sobre su hombro a Eithne, pero a los minutos de aquello medio giré el cuerpo para poder alzar mi mano bajo la manta para poder completar aquel abrazo de manera lenta entrecerrando los ojos cuando Eith estuviera en aquella presa de brazos, no la forzaba mis movimientos eran lentos tanteando sin querer ser brusco.

Apoyé la mejilla en su sien manteniendo los ojos entrecerrados -Cuando toda tu vida, llevas la misma rutina y de repente algo…o alguien, concretamente dos personas, dan un gran giro, es fácil acostumbrarse, es fácil dejar de lado a lo que estabas acostumbrado…- Hablaba sobre mi vida pasada a grandes rasgos, mi matrimonio y el nacimiento de Jers –Y por lo tanto más duele cuando te lo quitan…- Eso es, esa era le definición, a mi me habían arrebatado mi vida feliz me habían hecho pagar con creces aquel gran error que cometí hace años…pero un error que si se me presentara de nuevo y de la misma forma, repetiría todas las veces que hiciera falta…

Aguardé en silencio en aquella postura, cerré por completo los ojos notando como me relajaba como me iba acostumbrando a aquel contacto que hacía mucho que no sentía.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Miér Abr 14, 2010 5:39 am

Poco a poco, la piel de su hombro comienza a ponerse de gallina levemente donde la manga no llega, ante la continúa caricia recibida. Ciertamente, muy pocas veces la han tocado de esa forma, normalmente el contacto físico suele ser o sexual y salvaje, o doloroso, o una mezcla de ambos... Pero casi nunca acariciante o delicados, solo en contadas ocasiones. Y por ello, aunque su cuerpo se extrañe, lo agradece. El pecho de Gabriel sube en un suspiro, moviéndose la cabeza de Eithne levemente al hacerlo, pero no dice nada ni se aparta, permanece igual.

Se le ocurren muchas preguntas que hacerle, ¿por qué se separo de su mujer si parece dolido ahora que ella rehace su vida? ¿Por qué le negó a su propio hijo el liderazgo de la manada? Pero sea como sea, no las hace, sabe que su curiosidad no es lo que prima ahora y que no serían un consuelo, además de innecesarias y vanas. Gabriel la estrecha con su brazo y, repentinamente, gira para poder hacer de ese gesto un abrazo completo con ambos. Ella, sorprendida, se queda parada medio segundo en el cual no es capaz de reaccionar... Casi nunca ha recibido un abrazo, al menos no en mucho tiempo, y le pilla de sopetón. Pero finalmente ella también gira su cuerpo, rodeando la espalda del viejo lobo entre sus dos brazos desnudos.

Una de sus manos comienza a acariciar la nuca y cabello de Gabriel cuando este se apoya. La otra, sigue acariciando su espalda, por encima de la mojada tela de la camiseta que se pega a la piel. Le resulta extraño, dar y recibir gestos que no suelen estar presentes en su vida, pero no se niega el hacerlo, no en aquel momento... Quizá después, a solas, su mente le haga reproches, pero ahora mismo no los escucha.

-Bueno, quizá no sea la persona más indicada para opinar, puesto que me son muy lejanos recuerdos en los que algo me fue arrebatado, y llevo muchos años sin tener prácticamente nada que me hayan podido quitar pero... -Suspira, derramando el aire cerca del rostro de él- ...Sea como sea, debes sobreponerte al dolor por duro que suene, porque eres fuerte y, además, porque aunque se te presenten oportunidades de volver a ser feliz y rehacer tu vida tú también, si el dolor te ciega no las verás... Y ya te he dicho que mereces serlo, que tienes derecho a volver a empezar, y a seguir tu camino con nuevas motivaciones. Si en tu mente solo tiene cabida el dolor y no eso, las posibilidades de recuperar pérdidas menguan, puesto que muchas veces atraemos aquello a lo que negativamente damos vueltas... -Su voz desciende varios tonos, convirtiéndose en un susurro acariciante que parece acompasarse al sonido de la lluvia- Tienes que dejar de encerrarte en el fondo de botellas cuyo contenido solo aparte de tu mente problemas que cuando regreses se hayan hecho más fuerte, tienes que dejar de culparte por errores que no pueden deshacerse y, por tanto, no hacen más que aumentar tu dolor si te maldices por ellos; tienes que mantener la esperanza de que él vuelva a ti pero seguir adelante mientras tanto, porque si tiene muchas cosas que perdonarte, añadir a la lista el haberte hundido del todo por él, no te ayudará... Gabriel, tienes que coger y aferrarte a lo que sea que te hace seguir con vida, a aquello en lo que puedas ver un atisbo de esperanza, un motivo, y abrazarlo dispuesto a que te haga todo lo feliz que puedas dentro de las cosas que te hagan tener momentos de tristeza al recordarlas, pero sin que estas sean tu motor de vida... No, tu motor de vida debe ser algo en lo que encuentres fuerzas y aliento.

No sabe como ha sido capaz de decir todo aquello, pero el caso es que siente cierto alivio al hacerlo... Debe ser porque está siendo sincera, como no lo es ni consigo misma, y es gratificante serlo, es gratificante apartar el miedo a ser vulnerable y hablar desde dentro por una vez. Y, mientras analiza aquello y espera la respuesta de Gabriel, continúa acariciando su espalda y cabello despacio, sin romper ese abrazo que ahora los une.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Miér Abr 14, 2010 6:50 am

En aquel abrazo mis manos se movían lentamente acariciando de forma pausada, sin descender tan solo lo justo para acariciar parte de sus omoplatos por encima de la tela de la camiseta y mi mejilla sigue apoyada contra su cabeza, mirando a la pared de enfrente pero con los ojos cerrados. De aquella manera escuche cada palabra que salía de su boca entreabriendo los ojos notando aquel cosquilleo por la zona de la nuca, zona en la que ella puede notar una textura extraña en su piel cubierta por el pelo, con cierta rugosidad y no por la curva del cuello. Un leve escalofrío recorrió mi espina dorsal ante tal contacto, abrí del todo los ojos, removiéndome no para soltarme, si no para colocar bien la manta y así disimular aquel escalofrío culpando al frío de la habitación.

De nuevo entrecerrando los ojos escuche todo aquello que me decía, notando sobre mi piel aquellas caricias sin manos ante su respiración. Moví mi rostro, haciendo que mi mejilla fuera la que acariciara su testa. Una triste sonrisa se dibujó en mis labios escuchando aquellas consoladoras palabras, que, como en otra ocasión, me hicieron animarme en parte. Pero la última noche que pasé en este mismo ático pasó rápido y de nuevo al regreso en mi apartamento la soledad volvía a atacarme, y por consiguiente eché mano de la primera botella con más alcohol del estante del bar. A la mañana siguiente de aquel ataque fue cuando recibí la tan inesperada visita de mi padre, acabando por derrumbarme con sus “palabras de apoyo”

-Lamentablemente…- Hable una vez ella acabó y el silencio de nuevo fue compuesto por las gotas al caer en los cubos y el repicar de las ventanas por la lluvia -…el pesimismo es mi compañero últimamente y mas tras la visita de alguien ciertamente inesperado…alguien a quien incluso daba por muerto…- Una de mis manos ascendió llegando a acariciar alguno de esos rebeldes cabellos rojizos que la manta ocultaba. -Eithne…- Susurré su nombre separando mi mejilla de su cabeza, deshaciendo un poco el abrazo para poder mirarla donde más me gustaba hacerlo, a los ojos, apreciaba la vida que en ellos había y me daba confianza suficiente como para poder hablar de manera totalmente honesta -Lo único que tengo ahora mismo para poder aferrarme a seguir adelante…- Hice una pausa sin estar seguro si decir aquellas palaras, los segundos pasaban e incluso algunos minutos y aquella fase no veía su fin.

Ahora me daba cuenta de lo que pasaba, únicamente me sentía fuerte cuando hablaba con Eith, cuando estaba con ella, podía mínimamente levantar el ánimo para poder regresar a casa y cuando eso ocurría de nuevo decaía ¿Sería aquella amistad el motivo por el que me mantenía a flote? Definitivamente así era. Sin aun acabar aquella frase, habiendo transcurrido unos tres minutos de mi silencio, alcé la mano diestra hacia su mejilla, para con las yemas de los dedos y de manera lenta rozar esa mejilla aun sumida en aquel silencio.

Tras unos lentos minutos, de nuevo entre abrí los labios para hablar -Los errores…traen consecuencias…- Dije con voz susurrante sin dejar de acariciar con la yema de los dedos su mejilla -Y estas son mis consecuencias de los errores cometidos en el pasado…- Refiriéndome a mi estado anímico. Mis ojos estaban fijos a los de ella, fue entonces cuando a mi mente regresó -esta vez sin estar bebido- Alexander, mi padre e incluso mi difunta madre, aunque de la muerte de esta última no tenía la culpa, pero la posibilidad de poder haberla ayudado había existido…Mi vida comenzaba a pasar ante mis ojos como si de al borde de la muerte estuviera, flashback sucedían ante mí, parecían tan reales…Creía incluso el poder tocarlos, por eso, posé por completo la mano en la mejilla de ella aun acariciándola de una manera extremadamente delicada.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Miér Abr 14, 2010 7:17 am

No se le pasa desapercibida cierta rugosidad que palpa bajo los mechones de cabello de Gabriel, y eso le hace fruncir el ceño, aunque no por ello cesa en su caricia, sino que dirige su mano hacia un lado, comenzando a rozar el lateral de su cuello. Nota su escalofrío, y como luego él se tapa, pero no sabe si realmente es por el frío o no...

-¿Qué es? -Pregunta, refiriéndose a la extraña cicatriz que parece haber tocado, mientras sus dedos descienden por su cuello y su otra mano hace lo mismo en la parte baja de la espalda.- Pues deberías de dejar de juntarte tanto con ese tal pesimismo, o voy a tener que ir a decirle cuatro cosas... -Espera, ¿una broma? ¿Ella bromeando? Sí que le está cambiando relacionarse más, vaya...- ¿De quién se trata? -Pregunta refiriéndose a la inesperada visita.

Y entonces, mientras atrapa uno de sus mechones de fuego, Gabriel dice su nombre y deshace levemente el abrazo, ante lo cual alza el rostro para poder observarle, fijando sus irises azules en aquellos de color ámbar que ahora la miran de una forma que se le antoja extraña. Entreabre los labios para responder con un "¿qué?", pero este no llega a pronunciarse, ya que él se apresura a continúar, dejando entonces la frase a medias.

Parpadea varias veces, sin entender si realmente se refiere a... ¿Ella? ¿Eso es lo que falta por añadir? Pero si ella no es nada... ¿Cómo va a ser tan importante para alguien? Y, sin embargo, la posibilidad de que así sea hace que algo se le remueva por dentro... ¿Emoción? ¿Es eso? Sea como sea, le agrada... Y prefiere ignorar si es bueno o no que le agrade y disfrutarlo.


-Yo... -Es incapaz de decir nada, cuando nota los dedos de él acariciar su mejilla repentinamente. Un leve estremecimiento la recorre, sin poder evitar entrecerrar los ojos e inclinar su rostro hacia delante, disminuyendo ligeramente la distancia: Una caricia... Un gesto tan común para muchos, y que a ella se le antojaba casi un privilegio extraño y poco usual de recibir. Abre entonces los ojos, fijándolos de nuevo en los de aquel que tiene delante y por primera vez en mucho tiempo, casi sin ser consciente de ello, Eithne sonríe.

No es una sonrisa amplia ni mucho menos, más bien un gesto sutil, apenas perceptible, un esbozo que dibujan sus labios sin mostrar si quiera los dientes. Pero, al fin y al cabo, eso es lo que importa: que es una simple y sencilla sonrisa. Es entonces cuando la mano que acariciaba el cuello de Gabriel asciende hacia su rostro, posándose en su mejilla y acariciándola de igual modo, correspondiéndole así; la que acariciaba su espalda prosigue, llegando al límite de la tela, bordeándolo despacio... Y ella sigue sonriendo.

Y solo deja de sonreír cuando escucha sus palabras, aunque continúa acariciándole, en silencio, jugueteando con sus dedos por el borde de la camiseta, sin llegar a tocar aún la piel, y delineando con la otra mano su mejilla.


-Si crees que tu situación es la consecuencia negativa de tus errores pasados, asúmela como tal aunque pese y... Mira el lado bueno, aunque sea escaso y efímero, para aprovecharlo y que en un futuro toda tu situación sea una consecuencia positiva con pocos puntos negativos -Susurra, de nuevo derramando el cálido aliento en su rostro- Pero deja de convivir con esos fantasmas que solo atormentan tus horas... Y vive. -Sentencia, sin cesar las caricias pese a volver a estremecerse cuando la mano de Gabriel se posa entera en su mejilla.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Miér Abr 14, 2010 7:12 pm

Mis dedos se movían rozando la piel de su mejilla mientras mis ojos aparentemente se pierden en los de ella, escuchando su amenaza al pesimismo y sus preguntas sobre lo que acababa de palpar y sobre aquella visita inesperada. -Puedes decirle lo que quieras al pesimismo pero creo que le caigo demasiado bien y me acompañará durante un tiempo- Una leve sonrisa cas lastimera se dibujó en mis labios -Esto…- Dije sin retirar la mano de su rostro, alzando la otra mano, llevándola hacia aquella marca de la nuca -Una…pelea…hace mucho…- Dije sin demasiado animo, ni énfasis en hablar sobre ella, ni sobre la otra que sobre mi pecho descansaba oculta bajo la camiseta. Aquella fea cicatriz bajaba de manera abstracta por entre los omóplatos, producto de fuertes mordiscos a lo largo de aquella zona y no de procedencia humana.
Ante la pregunta sobre aquel sujeto que me traía en desgracia y desanimo -Harry…- Hice una pausa suspirando corta y lentamente –Harry Silverfang…- En ningún momento apartaba la mirada de ella mientras hablaba -Mi padre- Dije ahora de manera firme pero susurrante. De nuevo tras aquellas palabras el silencio hacía presa de nosotros en una conversación silenciosa, como un duelo de miradas, mientras mi mano continua moviéndose en aquella lenta, eterna y persistente caricia.

En aquel silencio mis ojos descienden desde sus orbes hasta sus labios los cuales adoptaban una forma distinta… tenían forma tenían vida, estaba… sonriendo… si, era poco apreciable para cualquiera, pero para mí que siempre la había visto con la misma expresión en ellos aquel mínimo cambio era notable. Mi pulgar se movió para poder rozar de manera fugaz el perfil de aquella sonrisa, observándola para guardarla en mi memoria tanto a la vista como al tacto aunque fuera mínimo. Mis ojos ascendieron hasta los suyos de nuevo notando el moverse de la otra mano de ella, aunque sin darle importancia entreabriendo levemente los labios para de nuevo habla. Aquellas palabras se esfumaron notando aquella mano en mi propia mejilla, apartando la mirada por un momento ladeando el rostro inconscientemente hacia el lado del que provenía aquella mano. Con aquel contacto mi vello se erizó como si una brisa fría se hubiera colado por alguna rendija. El movimiento de mi mano se detuvo pero no por ello se retiró de la mejilla de ella.

Sus últimas palabras llegaron a mis oídos, haciéndome regresar la mirada a ella, aun sin centrar la cabeza, teniéndola levemente inclinada sobre la mano de ella, con una mirada ahora tranquila, relajada por primera vez en mucho tiempo -Lo malo…es que no tiene un lado bueno mi situación…Aunque…- Hice una leve pausa sin dejar de mirarla -Prometo buscarlo…- De nuevo mi mano se movía sobre su mejilla lentamente recuperando aquella caricia.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Jue Abr 15, 2010 1:11 am

Se muerde el labio inferior, levemente, ante la caricia que persiste en su mejilla; le escucha decir aquello sobre el pesimismo y niega con la cabeza, ante lo cual su rostro se frota levemente contra la mano de Gabriel, y varios mechones rojos vuelven a caer rebeldes por la cara.

-No si yo me lo propongo -Asegura ella, con voz ¿firme? Sí, es firmeza lo que repentimanete adopta su voz cuando le dice que evitará que sea ese sentimiento quien le acompañe- Entiendo... -Dice refiriéndose a la cicatriz, sin hacer más preguntas al notar que él no parece querer hablar del tema. De todas forma, es un viejo lobo, y es normal que tenga marcas de heridas y batallas pasadas, por lo que mejor dejarlo estar.

Los dedos que acariciaban el borde de la camiseta de Gabriel, se meten por fin debajo de la tela, acariciando la húmeda piel despacio, en movimientos ascendentes, con las yemas. Su otra mano sigue posada en el rostro del licántropo, con una caricia igual de delicada que la que ella recibe en el mismo lugar. Y mientras, sus irises azules no se separan de los ojos que tienen delante, observando en silencio, escuchando cada palabra, cada explicación... Tampoco sabe muy bien que decir puesto que ella perdió a todo ser querido hace demasiado como para poder ponerse en situación, pero algo sí entiende, y se lo hace saber:


-Alguien que se marchó sin dejar rastro, no tiene potestad ya sobre las huellas que dejes en la arena de tu camino, Gabriel -Susurra, creyendo intuir lo que ha ocasionado aquella visita- Tú no eres él... -No, él es diferente, de esas escasas excepciones que confirman las reglas que lideran una sociedad en la que ella no es más que una lacra. Lo curioso es que, hasta hace poco, Eithne nunca hacía excepciones... ¿Qué ha cambiado? Muchas cosas, muchas piezas descolocadas que ahora conforman un puzzle diferente al que ella solía tomar por referencia y, por tanto, se le antojan desmontadas, desordenadas... Un bullicio en su mente, mitigado por los reproches de la armadura que al verse dejada a un lado reclama cernirse en torno a su alma, para impedir que esta sea contemplada.

Y entre ese caos, la chica de las mil capas se encuentra desnuda sin ellas, cuando el pulgar de Gabriel roza una sonrisa que hacía mucho tiempo no era dibujada en ese rostro, logrando estremecerla y haciendo a sus labios rojizos entreabrirse ligeramente en un suspiro... Y, curiosamente, es una agradable sensación: Sí, es la paradoja incomprensible, el colmo de la ironía, pero aquella que con recelo se esconde bajo distintas fachadas, pide a gritos que estas le sean derrumbadas para poder poder salir de entre los escombros airosa y libre, y volar... Sin embargo, luego recuerda que no tiene alas, y vuelve a ocultarse tras ese muro infranqueable. Pero eso no está sucediendo ahora, porque aunque no todas las barreras hayan caído, algunas sí lo han hecho y, pese a ello, Eithne no se ha molestado en volver a montarlas. Lo ha aceptado, por culpa de una extraña emoción que le viene de dentro y es incapaz de descifrar, y acalla esa voz que la recrimina en su interior, desviándola y centrándose solo en la de Gabriel cuando le habla.

Las caricias en su níveo rostro han cesado y ella siente que lo lamenta, deseando reclamar que se renauden, aunque no lo haga. En lugar de eso, corresponde a la mirada tranquila de él con otra similar, y por su parte, prosigue el movimiento de sus dedos por la espalda de él ascendiendo en forma de caricias, iguales que las que su otra mano continúa repartiendo por su rostro:


-No, no lo busques... -Susurra, volviendo a sentir un escalofrío sacudirla de forma estremecedora cuando él vuelve a acariciar su mejilla- ...Encuéntralo.

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Gabriel Silverfang
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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Jue Abr 15, 2010 5:31 am

Negué levemente ante sus palabras sobre la persona que se marchó, es decir, mi padre -Te equivocas… sí que la tiene…- Suspiré corta y lentamente aun mirándola, mi dedo pulgar recorría su mejilla con aquella misma lentitud notando la suavidad de su piel, una piel que se me asemejaba a la de un melocotón, tan tersa tan suave tan agradable… -Sabe dar donde duele… y no ha dudado en hacerlo, ni dudará en volver a hacerlo…- ¿Sería este el momento en el que debía contarlo todo? Nadie absolutamente nadie ajeno a Harry sabía lo que había ocurrido en aquellos entonces, el por qué de todo este mal estar mental y físico. -Es cierto que no soy él… y por no ser como él, soy receptor del poco afecto que hoy en día me tiene- O al menos eso creía yo, no había pasado más de unas horas con mi padre y no precisamente para decirnos un te quiero…

-Eithne…- La nombré nuevamente, mientras la mano que acariciaba su mejilla descendió por su cuello, tomando la de ella -la que tocaba con aquella ternura eterna mi rostro, una ternura que hacía tiempo no encontraba y temía el no poder recordar cómo era para reconocerla- con la mano libre por la muñeca para bajarla. Mientras tanto la otra mano descendía de manera pausada por su hombro, poco después por su brazo…antebrazo… hasta encontrarse con las otras dos manos, la ajena y la gemela –Creo… que ha llegado el momento en el que descargue mi pesada carga…- Dije tras un silencio entre movimiento y movimiento. Mis ojos seguían fijos en los de ella, para poder divisar reacción alguna, un gesto, una arruga de sus mejillas de su frente de su cuello… -Pero necesito saber… si tras contarte todo esto… seguirás aquí conmigo- Dije a modo de pregunta indirecta, necesitando escuchar aquella respuesta. Como momentos antes le había hecho saber, Eithne ahora formaba parte de ese pilar al que intentaba subir, además era un pilar maestro, sin ella desapareciese, la estructura se vendría abajo sin posibilidad de recuperación…

Mis manos atraparon la suya acariciando palma y el revés de la de ella, aun sin apartar la mirada en un exhaustivo “examen” de reacción por miedo a la incertidumbre que pudiera crear en ella. Estaba temeroso, temía que de nuevo estar completamente solo, si aquello ocurriera sería mi final. -Sé que es difícil prometer tal cosa sin saber de qué se trata… tan solo puedo decirte como adelanto a lo que voy a contarte… que todo lo hice por el ben de los míos… por mucho que mi padre piense lo contrario…- Dije en un susurro debido a la cercanía de la que nos encontrábamos. Apoyé el agarre de manos sobre mi propia pierna desnuda, deteniendo así el movimiento de la mano que rozaba su palma, dejando que la que estaba sobre el revés siguiera con el trabajo de las dos.

Me había decidido, revelaría por fin tras tantos años aquel secreto que tan rigurosamente he guardado a todo el mundo. Ni Jacqueline aun habiendo estado casada conmigo supo de nada de aquello, tan solo dos personas, dos lobos, fueron testigos de todo aquello, de todo lo que me atormentaba desde entonces y que yo ocultaba a ojos de todos dejando ver solo mi lado estricto rígido y autoritario de macho alfa. Mis orbes ambarinas no se movían ni un ápice a esperas de aquella tan esperada y difícil respuesta, aunque respondiera negativamente supongo que se lo contaría, o quizás no… ¿pensaría totalmente lo contrario a lo que ahora piensa tras saber todo aquello? Un nuevo escalofrío azotó mi espinazo, siendo ahora realmente por una brisa de viento que se coló por una de las ventanas. Retirando la mano de sobre la suya, recoloqué la manta para que ninguno nos destapásemos, una vez asegurado, de nuevo posé la mano en el revés de la de ella para seguir con aquella caricia.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Jue Abr 15, 2010 5:57 am

-Pero la intensidad de un golpe no solo depende del que lo da, sino del que lo recibe -Responde ante las palabras de él, volviendo a negar, mientras interiormente agradece que esa caricia continúe- Si tú le arrebatas la posibilidad de derrumbarte, sus golpes no te dañarán de la misma forma... Porque tu fortaleza interior estará preparada -En realidad, aquello no lo aplicaba consigo misma... Pero claro, ella no se tenía en la misma estima en la que tenía a Gabriel, a quien veía como alguien mucho más fuerte y capaz, y mucho más merecedor de luchar y ser libre, que ella- Pues sinceramente, prefiero que no te tenga afecto y seas como eres, a lo contrario... Porque ahora sé que si tú no fueses así, si no fueses tú yo... Yo no sé... -Se traba, como pocas veces le ha pasado, y es que las palabras cuando son sinceras y nacen de dentro, muchas veces se atragantan por el temor a las repercusiones de ser pronunciadas- Mi vida sería mucho peor sin ti, Gabriel -Logra decir, siendo el mismo mensaje con otras palabras- Sin el Gabriel que tengo delante, más concretamente, porque si hubieses sido de otra forma, todo habría sido distinto y probablemente esta noche yo estaría a solas con la tormenta...

Deja escapar un nuevo suspiro, está vez más largo y acusado, cuando la mano de Gabriel desciende por su cuello. En ningún momento impide que agarre después la suya, ni que haga lo mismo con la otra mano, simplemente se deja hacer, mientras le mira fijamente escuchándole. No hay reacción alguna en su rostro cuando dice aquello más que la determinación con la que le responde:

-Siempre estaré aquí, Gabriel -Asegura, sin vacilar- Respecto a aquello que quieres contarme, si bien lo escucharé para liberarte y que así tu pasado deje de cernir sus fantasmas en torno tuyo, no me importa -Ni ella misma sabe de donde sale esa firmeza, esa lealtad, esa comprensión... Pero sale, y no le da más vueltas, deja que sea así, porque aunque tema las consecuencias de dejarse llevar, quiere hacerlo- Me importas tú, Gabriel. Me importa el hombre que tengo sentado frente a mí a punto de ser sincero como pocas personas han sido conmigo. Y me importa lo que hagas y te suceda de aquí en adelante. -Enumera, dejando que el acaricie su mano- El resto son solo cadenas que quiero ayudarte a romper.

Comienza a delinear levemente con los dedos la piel de la pierna sobre la que su mano es posada, de forma efímera y casi imperceptible. Asiente, despacio, a sus últimas palabras, y más mechones de fuego se desordenan sobre su rostro, el cual sigue mostrando la misma seguridad sin más variaciones ante la futura revelación:

-Te creo -Dice, para reafirmar su asentimiento, acurrucándose un poco hacia él cuando coloca la manta. Vuelve a notar las caricias en su mano y se relaja, aceptando una sensación que le resulta agradable. Y mientras tanto, sigue con su mirada fija en él, expectante, dispuesta a escuchar lo que tenga que decirle...

Dispuesta a apartarle de la senda de esos fantasmas.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Jue Abr 15, 2010 6:50 am

En silencio escuché aquellas palabras, sin impedir que se acercara mas en aquel "estrecho" lugar que era aquella manta. Mis manos sostenían las de ella sin apartar la mirada -Llevo este peso sobre mis hombros demasiado tiempo...- Dije para dar comienzo a aquella historia, aceptando el "Siempre estaré aquí, Gabriel" sin poder evitar expulsar un suspiro de alegría.

Carraspeé un poco aclarando al voz, aquello era largo de contar -Como ya sabes, desde mi niñez fui adiestrado para poder ocupar el cargo que ahora pesa sobre mi...- Dije a modo de recordatorio -Fui un muchacho feliz ¿sabes? aprendí muchas cosas de mi padre, él era...nuestro mentor- Haciendo un hincapié en el nuestro -Mi padre se esforzó en que llegáramos a ser lobos fuertes...resistentes...invencibles...- Ahora hablaba en plural -¿La verdad? Vivía de lujo, teníamos dinero... el cual era el Luna el que nos lo aportaba... fama... mas mis padres que yo por mi juventud y ganas de comernos el mundo...- Hice una corta pausa para tomar aliento -Me sentía invencible con Alexander cerca, eramos un duo muy coordinado a pesar de la diferencia de edad. Alexander, es mi hermano por parte de padre, fruto del anterior matrimonio de mi progenitor... Que como siempre cumplía aquella estúpida tradición- Negué levemente ya totalmente convencido de la inutilidad de aquel "rito".

La mano que descansaba sobre las suyas continuaba moviéndose, delineando el perfil de sus dedos de manera inconsciente, sin apartar ni un momento la mirada de la de ella, demostrándole así mi plena sinceridad. Estaba revelando algo muy importante de mi vida, la fase que hizo que mi yo decayera poco a poco hasta estamparse contra el suelo.

-Cuando cumplí la edad, más o menos la de Jeremmy, me casé con Jacqueline. En la mayoría de matrimonio de los macho alfa son por seleccionar una hembra que les siga a todas partes, pero yo me casaba con el amor de toda la vida, ya amaba a Jacqueline antes de casarme con ella y la rapidez con la que tuvimos que hacerlo no nos importaba- Por primera vez desde que había comenzado a hablar bajé la mirada, sonriendo tristemente -Éramos tan felices...- Susurré alzando la mirada a ella de nuevo -¿Podía pedir más? No hizo falta, al poco de casarnos, fuimos agraciados por la madre luna con un cachorro...- Ahora mi leve sonrisa era más semejante a la nostalgia de aquellos días.

Alcé la mano para perfilar su rostro, en pos de poner tras la oreja aquellos cabellos que despeinados se interponían como un velo semitransparente ante su rostro, tras aquello mi mano siguió su "trabajo".

-Pero... todo cuento de hadas... tiene un final y el mío llegó con la...- Miré un momento al lado como si buscara en mis "archivos" mentales una palabra para definir aquello -Imposición...- Asentí levemente confirmando que esa sería la palabra, mirándola de nuevo. -La tradición que se había llevado cada siete años, durante todas las generaciones de los Silverfang, tenía que cumplirse...- un leve suspiro acompañé a aquella pausa -Me negué... rotundamente... ¿Cómo no hacerlo? -Le pregunté pero sin esperar respuesta -Tenía una familia...era feliz...Quise renunciar al cargo de macho alfa para poder hacer mi vida pero...- Chasqueó la lengua -Recibí un "aviso"- Alzando una mano para hacer el gesto de comillas -Si desertaba de mi puesto... no sería seguro mantener una familia fuera de la manada…- Y con aquella advertencia, que mas bien era una amenaza, quería decir que me desterraría de la manada y de la familia y que no aseguraría el bien estar de mi familia -Seguí negándome, aun a pesar de imaginarme horas después cargando con un simple petate caminando por Bucarest, pero con mi familia. Estaba decidido, pero…- Siempre hay un pero -Para mi sorpresa, Alexander… defendió la postura de nuestro padre, retándome para ser él quien fuera el líder de la manada…- Fue entonces cuando tomé una de sus manos llevándola a la nuca, inclinando mi cuerpo hacia delante para que pudiera palpar la amplitud de aquella cicatriz -Fue muy duro…- Susurré inclinado hacia delante. Recuperé la postura, bajando el cuello de la camiseta hasta la mitad del centro de los pectorales, pudiéndose ver el comienzo de unas líneas que podían asemejarse a un zarpazo.

Tras aquello hice que nuestras manos continuando con aquellas caricias -Yo...quería perder… era la escusa perfecta para marcharme pero…Como dije antes, mi padre sabe bien como atacar y lo hizo en mi orgullo…- Bajé la mirada entonces a nuestras manos -Le maté…- Dije sin rodeos refiriéndome a Alexander. De poco me sirvió aquella perdida -Aquello solo hizo que mi progenitor ardiera en decepción tristeza y odio… manteniendo aquella amenaza, sin negarme a acatar aquella estúpida tradición…afectado por la reciente muerte… asesinato- Corregí –De mi hermano…- Continuaba con la mirada en nuestras manos, dejando escapar un leve suspiro.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 16, 2010 6:56 pm

Llega el momento de seguir callando, lo sabe, sabe que aunque algunas frases sean preguntas, son retóricas. Por eso, se mantiene en silencio, mirándole fijamente, sin variar su expresión conforme él va hablando. El único movimiento que hace, es el de sus dedos devolviendo la caricia a las manos de Gabriel, y el de un pequeño estremecimiento cuando este coloca un par de mechones de cabello tras su oreja.

Al parecer, a diferencia de la suya, la infancia de Gabriel sí había sido feliz.. Tenía lo que quería, incluso se sentía querido por un hermano, y tenía a toda su familia con él. Algo que a ella le duró muy poco tiempo y, por tanto, que ahora no recuerda más allá de fugaces imágenes que asaltan su mente en forma de pesadillas. Pero, pese a todo, pese a lo diferentes que habían sido la vida de Gabriel y la suya propia, la situación por la que pasaban era muy similar. Los motivos de cada uno eran distintos, pero los dos compartían un estado con muchos puntos en común... ¿Sería eso lo que le impedía apartarle de su lado, lo que le hacía permanecer ahí, sentada, acariciando su mano y dejándose acariciar por la de él?

En aquel momento, se da cuenta de lo mucho que él ha vivido y de que ella, frente a eso, no es más que una cría a la que duras experiencias le vinieron antes de tiempo. Ella no conoce mundo, todo lo que ha visto han sido los lugares por los que huyó desde aquel prostíbulo en Rusia hasta llegar a Bucarest, y siempre escondiéndose o temiendo ser encontrada. El resto de su vida ha sido durante años, decadas humanas, limitada a la habitación del burdel, y el único mundo que veía era el de esas cuatro paredes en las cuales fue torturada de mil formas. Y de repente se siente pequeña, mucho; una nimiedad, algo minúsculo, frente al viejo lobo que tiene delante.

Pero no dice nada, sigue observándole conforme habla, siguiendo con el intercambio de caricias, hasta que su mano es llevada a la nuca de él y comprende entonces el significado de su cicatriz. Entreabre los labios levemente, parpadeando varias veces, y tragando saliva con fuerza. ¿Qué...? Ella tiene sus manos manchadas de sangre, sangre humana, la de sus verdguos. Pero... ¿Su propio hermano? Y, sin embargo cuando él renauda la tarea de acariciar sus dedos, ella, incosncientemente, le responde, acariciando también su mano de nuevo.

¿Por qué...? Por qué lo que sea que hay con el hombre que tiene delante, parece tener más peso en su interior que cualquier error, por horrible que fuese, que este cometiera en su pasado. Así lo había asegurado antes de que nada fuese revelado, y así, con la confirmación de sus caricias, lo vuelve a reafirmar.

Súbitamente suelta una de sus manos del agarre, mientras la otra sigue acariciando, y la dirige al rostro de él, tomándolo por la barbilla y alzándolo para fijar de nuevo sus irises azules, con cierto brillo triste adquirido, en los ambarinos de aquel al que ha librado de su carga. Durante unos segundos se mantiene así, "obligándole" a mirarla y haciéndolo ella a su vez, sin expresión alguna en el rostro más que una húmeda capa cubriendo sus ojos. Y pronto se entiende por qué, cuando una lagrima rueda silenciosa su nívea mejilla.

Una vez más no hacen falta palabras, no hacen falta explicaciones, ni palabras de consuelo que en aquel momento solo serían añadidos. No, su forma de responder, de decirle lo que tiene que decir, no es mediante el diálogo. En lugar de eso, Eithne acorta de nuevo las distancias que le separan de Gabriel, abrazándole.

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MensajeTema: Re: No se por que vine...Lo siento [Eithne]   Vie Abr 16, 2010 8:33 pm

Un silencio, un silencio que ahora se tornaba doloroso, mientras miraba nuestras manos unidas por aquellas caricias. Apreté la mandíbula lleno de un vórtice de sentimientos y pensamientos: ¿Y si hubiera sido al revés? ¿Y si hubiera cedido sin rechistar? ¿Y si no hubiera sido yo el líder y hubieras sido Alexander? El estaría vivo... yo con mi familia... El tacto de la mano de Eithne sosteniendo mi barbilla obligándome a levantar la cabeza, una vez más nuestros ojos se encontraron, aquel encuentro que me gustaba tanto, tan directo, dejando que ambas personas queden tan a la vista una de la otra.

Ladeé el rostro y mis manos continuaban acariciando la suya. Comenzó a acortar distancias para finalmente abrazarme, abrazo que tardé unos segundos en reaccionar, correspondiendo a tal contacto, rodeándola con ambos brazos estrechándola contra mí apoyando mi mejilla en su cabeza posando la mirada en la pared de enfrente. Una de mis manos se posó en su espalda la otra en su nuca, palpando sus cabellos rojizos acariciando esa zona.

-Nunca...había contado esto...- Dije aun estrechándola entre mis brazos. Sé que no era necesario hacer aquel comentario pues era evidente, pero mis labios se abrieron y dejaron escapar aquello, sin querer soltar a Eith, pero que si ella misma quisiera liberarse no le pondría resistencia

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